lunes, 2 de marzo de 2015

Monaguillo (Óscar Hahn)





MONAGUILLO
(UN POEMA DE ÓSCAR HAHN)

Yo estuve ahí
Estuve en el coro de la iglesia
con una casulla blanca sobre los hombros

Yo estuve ahí
Estuve el primer día y el último
y le lavé las manos al arzobispo

Me pregunto:
¿Ahora qué otro niño ocupará mi sitio?

¿Quién tendrá miedo de mascar la hostia
por temor a herir la carne de Cristo?

O peor aún
que después de la mordida
le brote sangre del Señor por la boca

"Te tomaste el vino del cáliz"
me gritó el cura furioso

Y yo le dije temblando: "Padre es la sangre de Cristo"
Y él dijo acariciándome la cara:
"Eres bello como Luzbel y malo como Lucifer"

Mea culpa mea culpa mea gravísima culpa

Me hundió la cabeza en la pila bautismal
y me untó el cuerpo con miel

Después me puso una mitra de cartón
y me subió en un burro

Los acólitos hacen escarnio de mí
Me tiran huevos estiércol y sangre de cerdo

Yo estuve ahí yo estuve ahí
Estuve el primer día y el último

Y ahora mi vacío de Dios
es más grande que el tamaño de Dios

lunes, 23 de febrero de 2015

Para hacer el retrato de un pájaro (Jacques Prévert)

PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO

(UN POEMA DE JACQUES PRÉVERT)

 

Pintar primero una jaula

Con la puerta abierta

Pintar después algo bonito

Algo simple algo bello

Algo útil para el pájaro

Apoyar después la tela contra un árbol

En un jardín en un soto

O en un bosque esconderse tras el árbol

Sin decir nada sin moverse

A veces el pájaro llega enseguida

Pero puede tardar años

Antes de decidirse

No hay que desanimarse

Hay que esperar

Esperar si es necesario durante años

La celeridad o la tardanza

En la llegada del pájaro

No tiene nada que ver

Con la calidad del cuadro

Cuando el pájaro llega si llega

Observar el más profundo silencio

Esperar que el pájaro entre en la jaula

Y una vez que haya entrado

Cerrar suavemente la puerta con el pincel

 

Después borrar uno a uno todos los barrotes

Cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro

 

Hacer acto seguido el retrato del árbol

Escogiendo la rama más bella para el pájaro

Pintar también el verde follaje

Y la frescura del viento

El polvillo del sol

Y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival

Y después esperar

Que el pájaro se decida a cantar

 

Si el pájaro no canta mala señal

Señal de que el cuadro es malo

Pero si canta es buena señal

Señal de que podéis firmar

Entonces arrancadle delicadamente

Una pluma al pájaro

Y escribid vuestro nombre

En un ángulo del cuadro


lunes, 16 de febrero de 2015

Poemas traducidos al búlgaro



La poeta y traductora Rada Panchovska ha tenido a bien traducir al búlgaro una decena de poemas míos para la revista literaria Mope. En concreto para el n° 3 del año pasado. Desde aquí, las gracias.

Y, para muestra, un botón:































EL POETA ESCRIBE SU EPITAFIO

...........................................................La poesía destruye al hombre
-------------------------------------------------LEOPOLDO MARÍA PANERO

Yo, que la amé en defensa propia
y en cada caricia me jugué la piel.

Yo, que yaciendo a su lado
soñé laureles y desperté entre abrojos.

Yo, que perdí la Fe y sólo me quedé
con las Erratas y están reunidas
mis Sobras Completas bajo esta losa que ves.

Yo, que fui el descreído total,
y el abogado del diablo,
y perderé el Juicio Final.

lunes, 9 de febrero de 2015

Insomnio (Dámaso Alonso)


INSOMNIO
(UN POEMA DE DÁMASO ALONSO)

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
                                                       (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
                                                                                             de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

lunes, 26 de enero de 2015

Breve reflexión sobre los gatos que crecen en los árboles (Miroslav Holub)


BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS GATOS QUE CRECEN EN LOS ÁRBOLES
(UN POEMA DE MIROSLAV HOLUB)

Cuando aún existían importantes aglomeraciones de topos,
             y cuando los topos aún veían bien, sucedió  
             que a los topos les entraron ganas de saber lo que había arriba.
Y eligieron una comisión para averiguar lo que había arriba.

La comisión envió a un topo de ojo sagaz y pata veloz.  
              Éste, entonces, tras abandonar su humus materno,  
              avistó un árbol, y sobre él un pájaro.

Y se formuló la teoría de que arriba  
               crecían pájaros en los árboles. No obstante,  
               a algunos topos esto les pareció   
               demasiado sencillo. Y enviaron a otro  
               topo a averiguar si crecían pájaros en los árboles.

Para entonces ya se había hecho la tarde y en el árbol  
               maullaban los gatos. En los árboles crecen  
               gatos que maúllan, anunció el segundo topo.
Y surgió la teoría alternativa de los gatos.

Las dos teorías antagónicas le quitaban el sueño  
                a un miembro de la comisión, anciano y neurótico. Y trepó al exterior  
                a echar un vistazo con sus propios ojos.

Entonces, sin embargo, ya era de noche y estaba oscuro como la boca del lobo.
Ni lo uno, ni lo otro, anunció el venerable topo.  
                Los pájaros y los gatos son sólo ilusiones ópticas provocadas  
                por la doble refracción de la luz. En realidad arriba

hay lo mismo que abajo, sólo que la tierra es más rala y  
                las raíces superiores de los árboles susurran,  
                aunque más bien poco.

Y así se quedó la cosa.

Desde entonces los topos permanecen bajo tierra,  
                 no constituyen comisiones y  
                 no presuponen la existencia de gatos,

y cuando lo hacen, es más bien poco.


[Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús]

lunes, 12 de enero de 2015

Poemas traducidos para la revista "Poesis International"


El poeta y traductor rumano Marin Malaicu-Hondrari ha vertido a su idioma cinco poemas míos para el nº 14 de la prestigiosa revista "Poesis internaţional". Desde aquí, las gracias.

Y, aquí, uno de los poemas:



El clavo en la pared

Ayer sostenía con puntual obsesión un cuadro,
acaso un retrato que el camión de la mudanza
se llevó hoy con los demás objetos de la casa.
En su lugar, sobre la pared oscura del salón,
sólo queda la exacta huella de un rectángulo
más claro: un territorio inmaculado, un estado
de beatitud que el clavo —insecto quieto
y solitario— se empeña aún en custodiar.
Ni el óxido, ni la humedad, ni otras manos:
nada podrá arrancarle de su puesto de trabajo,
hacerle abandonar la nueva misión encomendada.
De algún modo, desde lo más profundo de su alma mineral,
el clavo piensa, sospecha, acierta y da en su propio clavo:
ha conseguido el ascenso merecido y ahora el tiempo
le confía su mejor autorretrato, su gran obra maestra.
 






lunes, 5 de enero de 2015

Brisa que recorre el mundo




Nacho Tajahuerce Sanz
El rostro del mundo
Baile del Sol, Tenerife, 2014


BRISA QUE RECORRE EL MUNDO

Hay libros comprometidos por un mundo más justo y habitable y libros íntimamente ligados a la esencia misma del ser humano. Ambas clases de libros son necesarias en poesía. En El rostro del mundo (Baile del Sol, 2014), el último poemario de Nacho Tajahuerce, estas dos sensibilidades parecen convivir sin necesidad de solaparse ni de darse codazos: el libro del compromiso social no estorba ni predomina sobre el libro de la intimidad. Se suceden, se dan la mano, se complementan. En esto, el poeta parece conciliar dos grandes tendencias, en otro tiempo enfrentadas, de la poesía española: la de los autores adscritos al canon figurativo y la de aquellos otros ubicados en un territorio metafísico de confusa acotación. 

Y es que, por una parte, como Aristóteles, también Tajahuerce sostiene que el ser humano es un zóon politikon (es decir, un animal político) y, por tanto, toda expresión cultural no escaparía a esta idea de que cualquier actividad humana está ligada a una concepción política. Esto, sin duda, suscita una doble pregunta, que el propio autor parece poner sobre la palestra de una manera muy sutil en El rostro del mundo: ¿Qué cometido se le otorga a la poesía contemporánea en esta realidad globalizada que es el siglo XXI? Y en consecuencia, ¿qué papel podrá desempeñar el compromiso en un mundo que no parece capaz de proponer modelos políticos, socio-económicos e ideológicos como alternativas al neoliberalismo capitalista?

Que Nacho Tajahuerce sea un autor comprometido y conocedor de su responsabilidad civil y artística no está reñido con ser consciente de las limitaciones que la palabra padece para incidir de forma efectiva en la sociedad a la que uno pertenece: “las palabras han perdido todo su significado,/ como los amigos inservibles, / como los rayos de sol al atardecer”. Pero también sabe que la exigencia formal va en detrimento de una estética comunicable que supedita ese “arma cargada de futuro” a un lenguaje sencillo y a un tono coloquial. 

Aunque su voz poética no aspira a vivir en los pronombres ni a convertirse en altavoz de quienes padecen las injusticias sociales, el sujeto que está detrás del discurso acepta dirigirse a la segunda persona del singular para que el mensaje sea lo más directo posible, pero siempre dando cuenta de una realidad inestable de la que él también forma parte: “La solución/ disimula detrás de ti./ Lástima que no tengas ojos/ en la nuca”.

Dicho todo lo anterior, resulta obvio que Nacho Tajahuerce valora la poesía como un discurso útil y que esa utilidad se entiende desde unos términos de realismo y verosimilitud: según él, la poesía es necesaria sólo si guarda relación con la vida corriente de un mundo contemporáneo. Por eso, la utilidad de su poesía es más una utilidad ética que política.

En ocasiones, parece que el autor trata de eliminar las barreras entre lo público y lo privado, lo que a su vez implica diluir aquella falsa dicotomía entre “pureza” y compromiso. La evidencia de que toda poesía refleja el tiempo en que fue escrita pone de relieve la oposición artificial entre una estética incontaminada por el mundo y otra atenta a la pulsación cotidiana. 

Pese a que Nacho Tajahuerce es consciente de que el mundo no se puede reinaugurar, sigue confiando en el impulso transformador que supone todo acto creativo. Es la suya, en consecuencia, una poesía abiertamente realista y enraizada en la ética, una poesía desde y para la vida. 

Tajahuerce es una suerte de flâneur posmoderno, un personaje que transita por un mundo contemporáneo lleno de paradojas y sinsentidos: el ser humano como ente social pero que vive en soledad, que busca la cara esperanzadora del progreso pero encuentra la cruz amarga de la marginación. Ante este panorama desalentador, Tajahuerce emplea su mejor arma: la ironía, esa forma distinguida del humor que mejor sortea cualquier atisbo de patetismo. Nacho Tajahuerce sabe bien que el desenmascaramiento retórico es un proceso ineludible para conseguir el desenmascaramiento ideológico. Por ello, ataca, desde dentro del poema, los sistemas de representación del poder y asume que la transparencia de la lengua es la mejor estrategia combativa. 

Existe una dicotomía retórica en su poesía, como antes señalaba: una vía de corte realista que inaugura el libro y otra de ascendencia simbolista, presente en la segunda parte, donde se esgrime un patrón estético fundamentado en el adelgazamiento o en la práctica desaparición de la anécdota: “Somos la brisa que recorre el mundo”.

La desmitificación del arquetipo de poeta es una de las mejores bazas del autor para conseguir esa pátina de “normalidad” en el desarrollo de la actividad poética, como bien refleja este verso sentencioso: “Fermín Cacho fue el mejor poeta de finales del siglo XX”. Es decir, el poeta como un atleta de fondo que practica la soledad para muscular el pensamiento.

Resulta evidente que, para el autor, el compromiso ya no sirve de soporte para un yo heroico, sino que se traslada hacia el personaje común y, en ocasiones, incluso marginal: el hombre de la calle acomoda su máscara rutinaria al rostro del autor (que termina por ser el rostro del mundo), cronista objetivo de las desigualdades e injusticias actuales.

Nacho Tajahuerce, en resumen, concibe el poema como una herramienta susceptible de transformar la realidad que presenta. Esa utilidad resulta el elemento mediador entre la historia y las historias (es decir, entre la Historia con mayúsculas y la intrahistoria o acontecer cotidiano). Poesía como instrumento de protesta ante la pasividad y la injusticia sociales. Poesía como territorio donde atreverse con los conflictos colectivos o reivindicar las utopías comunitarias. Y también, dentro de esa posmodernidad en la que se inscribe El rostro del mundo, poesía como expresión del desengaño derivado de la incapacidad del lenguaje, el discurso o la mirada para dotar de coherencia al mundo. Pero también poesía, al fin y al cabo, como la mejor manera (y la más hermosa) para intentarlo.


Jesús Jiménez Domínguez
[Revista Clarín, nº 114, págs. 66-67]

lunes, 29 de diciembre de 2014

Cosecha poética de 2014


  1. Horla City y otros, Fabián Casas (Seix Barral).
  2. Mil novecientos treinta y ocho. Antología poética, Charles Simic (Valparaíso).
  3. Mapamundi. Poemas del siglo XX, VV.AA. (Isla de Siltolá). Selección y traducción de Martín López-Vega.
  4. La alfombra negra bajo los ciruelos, Michael Krüger (Arrebato Libros). Selección y traducción de Juan Andrés García Román.
  5. Mi séquito silencioso, Charles Simic (Vaso Roto). Traducción de Antonio Albors.
  6. La eterna cualquiercosa, Martín López-Vega (Pre-Textos).
  7. Cincuenta poemas. Antología personal (1989-2014), José Luis Piquero (Isla de Siltolá).
  8. La mano del fuego, Joan Vinyoli (Candaya). Edición y prólogo de Jordi Llavina. Traducción de Carlos Vitale.
  9. Nocturno casi, Lorenzo Oliván (Tusquets).
  10. Hecho en falta. Poesía reunida, Juan Bonilla (Visor).
  11. Mi Patria A4, Ana Blandiana (Pre-Textos). Traducción de Viorica Patea y Antonio Colinas.
  12. El resto del viaje y otros poemas, Bernard Noël (Abada). Edición de Miguel Casado y Olvido García Valdés.
  13. Hasta aquí, Wislawa Szymborska (Bartleby). Traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán.
 
 
Cosechas anteriores:
 
2013: Miniaturas de tiempos venideros. Poesía rumana contemporánea, VV.AA. (Vaso Roto). Edición bilingüe de Catalina Iliescu Gheorghiu.
2012: Poesía completa, Zbigniew Herbert (Lumen). Traducción de Xaverio Ballester.
2011: El fugitivo, Jesús Aguado (Vaso Roto).
2010: El gran número, Fin y principio y otros poemas, Wislawa Szymborska (Hiperión, 5ª edición). Edición de Maria Filipowicz-Rudek y Juan Carlos Vidal.
2009: La voz a las tres de la madrugada, Charles Simic (DVD ediciones). Traducción y prólogo de Martín López-Vega.