lunes, 29 de septiembre de 2014

El Salón Barney


"El Salón Barney es un lugar a medio camino entre el píxel y la hoja de papel. Una antología de formato clásico que se nutre, sin embargo, de numerosos textos publicados por sus autores en blogs o en redes sociales. La popularización de la web 2.0 supone una invitación a la participación y al diálogo entre autores y lectores, pero a la vez una diversificación tan acentuada de propuestas que lo que se concibió como un ciberuniverso ha acabado dando lugar a micromundos, a microrredes incapaces de abarcar lo que continuamente está creciendo, está haciéndose. Abrimos, pues, las ventanas y las puertas de nuestro salón no con la intención de fijar un canon, sino como testimonio duradero, no fugaz, de lo que hoy supone escribir poesía entre dos concepciones distintas del mundo y del conocimiento".

Autores incluidos en la antología: Mari Cruz Agüera, Gsús Bonilla, José María García Linares, María García Zambrano, Jesús Jiménez Domínguez, Luis Llorente, Mónica López Bordón, Javier Mayoral, Cristina Morano, Nuria Mezquita, Antonio Orihuela, Silvia Oviedo, Isabel Pérez Montalbán, Joaquín Pérez Azaústre, Ana Pérez Cañamares, Ismael Pérez de Pedro, Raúl Quinto, Miriam Reyes, Alberto Santamaría, Noemí Trujillo y David Yeste.

Selección y prólogo de José María García Linares.

Edita Playa de Ákaba, 2014.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Edipo precavido (Juan Vicente Piqueras)


EDIPO PRECAVIDO
(UN POEMA DE JUAN VICENTE PIQUERAS)

Llevo siempre esta espada de juguete,
porque nunca se sabe,
y una pistola de agua, por si acaso.

Voy siempre preparado
no vaya a ser que, así, en cualquier momento,
siempre el menos pensado,
me asalte la niñez y me desarme,
me pida explicaciones, me someta
a su feroz nostalgia, a sus caprichos,
que no sería la primera vez.

Llevo siempre esta espada y una pistola de agua
por si la sed de entonces arrecia de repente
y debo suicidarme de mentiras.

Voy siempre bien armado porque el coco
acecha en cada esquina a cada instante.

Con los tiempos que corren,
y corren bien a escape,
ya ni muerto puede uno estar tranquilo.

Por eso llevo siempre esta pistola,
esta espada, este miedo, esta nostalgia,
y un tarrito de miel por si las moscas.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Canto samurái (Robert Pinsky)


CANTO SAMURÁI
(UN POEMA DE ROBERT PINSKY)

Cuando no tuve techo hice
de la audacia mi techo. Cuando no tuve
cena mis ojos cenaron.

Cuando no tuve ojos escuché.
Cuando no tuve oídos pensé.
Cuando no tuve pensamiento esperé.

Cuando no tuve padre hice
del cuidado mi padre. Cuando no tuve
madre abracé el orden.

Cuando no tuve amigo hice
del silencio mi amigo. Cuando no tuve
enemigo me opuse a mi cuerpo.

Cuando no tuve templo hice
de mi voz mi templo. No tengo
sacerdote, mi voz es mi coro.

Cuando no tengo recursos la fortuna
es mi recurso. Cuando no tenga
nada, la muerte será mi fortuna.

La necesidad es mi táctica, el desapego,
mi estrategia. Cuando no tuve
amante cortejé mi dormir.


[Traducción: Luis Alberto Ambroggio]

lunes, 1 de septiembre de 2014

Letrina de convento (Aleksandar Ristovic)






LETRINA DE CONVENTO
(UN POEMA DE ALEKSANDAR RISTOVIC)

Al fondo del convento de las monjas
hay una pequeña letrina
con una puerta entreabierta y visitantes nocturnos.
Mientras una está adentro,
la otra aguarda su turno
con la nariz metida en un libro.
Y mientras la primera sale
arreglándose las ropas,
con la cara casi radiante,
la otra se acerca y se asoma,
espía por el oculto agujero
temblando de terror
de que eso que yace en el fondo
pueda brincarle en la cara
y dejarle una marca en la mejilla
con la forma de una diabólica cruz.


[Traducción: Charles Simic / Rafael Vargas]

lunes, 25 de agosto de 2014

Para uso diario (Margareta Ekström)




PARA USO DIARIO
(UN POEMA DE MARGARETA EKSTRÖM)

Si la vida no fuera tan insustituible
acaso nos atreveríamos a usarla.
Pero la arrinconamos en el estante
como un vistoso par de zapatos
que son bonitos para verlos,
pero no para el uso diario.
Y así seguimos, sentados aquí
y allá en una expectativa descalza.


[Versión al castellano: JJD]

lunes, 18 de agosto de 2014

Restos (Mark Strand)


RESTOS
(UN POEMA DE MARK STRAND)

a Bill y Sandy Bailey

Me vacío de los nombres de otros. Vacío mis bolsillos.
Vacío mis zapatos y los dejo al borde del camino.
De noche, retraso los relojes:
abro el álbum familiar y me miro como niño.

¿Qué importa? Las horas han hecho lo suyo.
Digo mi nombre. Digo adiós.
Las palabras se siguen unas a otras, viento abajo.
Amo a mi esposa, pero le digo que se marche.

Mis padres se levantan de sus tronos
en los lechosos aposentos de las nubes. ¿Cómo puedo cantar?
El tiempo me dice qué soy. Cambio y soy el mismo.
Me vacío de mi vida y mi vida permanece.


[Traducción: Beverly Pérez Rego]

lunes, 11 de agosto de 2014

El trapiche (Lêdo Ivo)


EL TRAPICHE
(UN POEMA DE LÊDO IVO)

Quieres que guarde para ti el rocío.

Pero, ¿cómo guardar lo que se deshace
al sol, como el viento, el amor y la muerte?
¿Cómo guardar los sueños que soñamos
cuando caminamos despiertos
por la oscuridad sin nadie a nuestro lado?
¿Y los susurros de labios encantados
más allá del muro? ¿Y la mala hierba que crece
en la pista del aeropuerto? ¿Y la mancha brotada
en la piel del mango ya maduro?
¿Cómo guardar la brisa que silba
en la cubierta de un navío? ¿Y el vuelo de un pájaro?
¿Y la barca abandonada que, flotando por el río,
viene a detenerse bajo el puente?
¿Cómo y por qué guardar un arnés oxidado
y la ceniza de la quema agrícola
y la lluvia que llovía y el viento que ventilaba?
La nada guardaremos, nosotros que somos
el granero de todo, el arcón y el trapiche.
El rocío, que es eterno, se evapora
llegada su hora. Nuestros sueños,
fielmente, nos guardan en sus tumbas.


[Versión al castellano: JJD]

lunes, 4 de agosto de 2014

Epílogo (Florin Iaru)


EPÍLOGO
(UN POEMA DE FLORIN IARU)

Paso por todo esto a alta velocidad de tristeza
cuando -¡zas!- una autoestopista de demencial belleza
me hace una señal luminosa que ahoga mis ojos.
Freno al instante. Bajo. No estoy lejos.
Piel de oro con alquitranada montura.
Su boca -roja epilepsia desnuda.
Las tetas -trazadas con un compás y llenas
de gas hilarante- para mí están hechas.
¡Por fin! ¡Volcar algo vivo en la hierba aplastada!
Tiro de cremalleras, escudriño y el hocico meto
en esa carne que se me abre por completo
silabeando mi ser, sobresaltada.

Al levantarme, mullido y sin ideas el día flota.
La lujuria me ata al cuello su pañoleta.
-¿En serio te ha gustado?
-¡Con locura, belleza! ¡Adiós!
Silbo despreocupado...
Aumenta la velocidad...
en el retrovisor
la muerte satisfecha se ríe en un arcén con sol.


[Traducción: Catalina Iliescu Gheorghiu]