lunes, 23 de marzo de 2015

Presentación de "El hundimiento", de Manuel Vilas


El próximo 28 de marzo, sábado, a las 13:00 horas, Manuel Vilas presenta su libro de poemas El hundimiento (Visor, 2015, Premio de Poesía Generación del 27). Será en la zaragozana librería Antígona.

Pondrán voz a sus poemas Irene Vallejo, Ingrid Magrinyà, Nacho Tajahuerce, Jesús Jiménez Domínguez, Ángel Gracia, Miguel Serrano Larraz, Miguel Ángel Ortiz Albero, Alberto Acerete y David Mayor.

lunes, 9 de marzo de 2015

Las piedras (Arturo Gutiérrez Plaza)



LAS PIEDRAS
(UN POEMA DE ARTURO GUTIÉRREZ PLAZA)

De las piedras se habla con envidia,
quizás, porque ellas no hablan.
No fruncen el ceño
y aparentan desatender
lo que a su alrededor acontece.
Obviamente, todo esto es mentira.
No vuelan, pero enseñan a los pájaros a volar.
Se detienen en los abismos, al pie
de los puentes, al margen  de los ríos
y desde allí advierten como anónimos vigías
los peligros de sostenerse en el aire.
Cultivan además varias lenguas sin poseer ninguna.
Su arte está en hablar por la boca de otros.
El aire las recuerda cada vez
que los páramos silban en el viento
y los ríos cuando nos adormecen
con su insaciable ronquido.
Si se agrupan lo hacen
como gesto fraterno, pues odian la soledad.
De ellas se escribe siempre
para hablar de otra cosa.
Su aparente mudez
es tan sólo una licencia que Dios las da,
pues así nos interroga.



lunes, 2 de marzo de 2015

Monaguillo (Óscar Hahn)





MONAGUILLO
(UN POEMA DE ÓSCAR HAHN)

Yo estuve ahí
Estuve en el coro de la iglesia
con una casulla blanca sobre los hombros

Yo estuve ahí
Estuve el primer día y el último
y le lavé las manos al arzobispo

Me pregunto:
¿Ahora qué otro niño ocupará mi sitio?

¿Quién tendrá miedo de mascar la hostia
por temor a herir la carne de Cristo?

O peor aún
que después de la mordida
le brote sangre del Señor por la boca

"Te tomaste el vino del cáliz"
me gritó el cura furioso

Y yo le dije temblando: "Padre es la sangre de Cristo"
Y él dijo acariciándome la cara:
"Eres bello como Luzbel y malo como Lucifer"

Mea culpa mea culpa mea gravísima culpa

Me hundió la cabeza en la pila bautismal
y me untó el cuerpo con miel

Después me puso una mitra de cartón
y me subió en un burro

Los acólitos hacen escarnio de mí
Me tiran huevos estiércol y sangre de cerdo

Yo estuve ahí yo estuve ahí
Estuve el primer día y el último

Y ahora mi vacío de Dios
es más grande que el tamaño de Dios

lunes, 23 de febrero de 2015

Para hacer el retrato de un pájaro (Jacques Prévert)

PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO

(UN POEMA DE JACQUES PRÉVERT)

 

Pintar primero una jaula

Con la puerta abierta

Pintar después algo bonito

Algo simple algo bello

Algo útil para el pájaro

Apoyar después la tela contra un árbol

En un jardín en un soto

O en un bosque esconderse tras el árbol

Sin decir nada sin moverse

A veces el pájaro llega enseguida

Pero puede tardar años

Antes de decidirse

No hay que desanimarse

Hay que esperar

Esperar si es necesario durante años

La celeridad o la tardanza

En la llegada del pájaro

No tiene nada que ver

Con la calidad del cuadro

Cuando el pájaro llega si llega

Observar el más profundo silencio

Esperar que el pájaro entre en la jaula

Y una vez que haya entrado

Cerrar suavemente la puerta con el pincel

 

Después borrar uno a uno todos los barrotes

Cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro

 

Hacer acto seguido el retrato del árbol

Escogiendo la rama más bella para el pájaro

Pintar también el verde follaje

Y la frescura del viento

El polvillo del sol

Y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival

Y después esperar

Que el pájaro se decida a cantar

 

Si el pájaro no canta mala señal

Señal de que el cuadro es malo

Pero si canta es buena señal

Señal de que podéis firmar

Entonces arrancadle delicadamente

Una pluma al pájaro

Y escribid vuestro nombre

En un ángulo del cuadro


lunes, 16 de febrero de 2015

Poemas traducidos al búlgaro



La poeta y traductora Rada Panchovska ha tenido a bien traducir al búlgaro una decena de poemas míos para la revista literaria Mope. En concreto para el n° 3 del año pasado. Desde aquí, las gracias.

Y, para muestra, un botón:































EL POETA ESCRIBE SU EPITAFIO

...........................................................La poesía destruye al hombre
-------------------------------------------------LEOPOLDO MARÍA PANERO

Yo, que la amé en defensa propia
y en cada caricia me jugué la piel.

Yo, que yaciendo a su lado
soñé laureles y desperté entre abrojos.

Yo, que perdí la Fe y sólo me quedé
con las Erratas y están reunidas
mis Sobras Completas bajo esta losa que ves.

Yo, que fui el descreído total,
y el abogado del diablo,
y perderé el Juicio Final.

lunes, 9 de febrero de 2015

Insomnio (Dámaso Alonso)


INSOMNIO
(UN POEMA DE DÁMASO ALONSO)

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
                                                       (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
                                                                                             de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

lunes, 26 de enero de 2015

Breve reflexión sobre los gatos que crecen en los árboles (Miroslav Holub)


BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS GATOS QUE CRECEN EN LOS ÁRBOLES
(UN POEMA DE MIROSLAV HOLUB)

Cuando aún existían importantes aglomeraciones de topos,
             y cuando los topos aún veían bien, sucedió  
             que a los topos les entraron ganas de saber lo que había arriba.
Y eligieron una comisión para averiguar lo que había arriba.

La comisión envió a un topo de ojo sagaz y pata veloz.  
              Éste, entonces, tras abandonar su humus materno,  
              avistó un árbol, y sobre él un pájaro.

Y se formuló la teoría de que arriba  
               crecían pájaros en los árboles. No obstante,  
               a algunos topos esto les pareció   
               demasiado sencillo. Y enviaron a otro  
               topo a averiguar si crecían pájaros en los árboles.

Para entonces ya se había hecho la tarde y en el árbol  
               maullaban los gatos. En los árboles crecen  
               gatos que maúllan, anunció el segundo topo.
Y surgió la teoría alternativa de los gatos.

Las dos teorías antagónicas le quitaban el sueño  
                a un miembro de la comisión, anciano y neurótico. Y trepó al exterior  
                a echar un vistazo con sus propios ojos.

Entonces, sin embargo, ya era de noche y estaba oscuro como la boca del lobo.
Ni lo uno, ni lo otro, anunció el venerable topo.  
                Los pájaros y los gatos son sólo ilusiones ópticas provocadas  
                por la doble refracción de la luz. En realidad arriba

hay lo mismo que abajo, sólo que la tierra es más rala y  
                las raíces superiores de los árboles susurran,  
                aunque más bien poco.

Y así se quedó la cosa.

Desde entonces los topos permanecen bajo tierra,  
                 no constituyen comisiones y  
                 no presuponen la existencia de gatos,

y cuando lo hacen, es más bien poco.


[Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús]

lunes, 12 de enero de 2015

Poemas traducidos para la revista "Poesis International"


El poeta y traductor rumano Marin Malaicu-Hondrari ha vertido a su idioma cinco poemas míos para el nº 14 de la prestigiosa revista "Poesis internaţional". Desde aquí, las gracias.

Y, aquí, uno de los poemas:



El clavo en la pared

Ayer sostenía con puntual obsesión un cuadro,
acaso un retrato que el camión de la mudanza
se llevó hoy con los demás objetos de la casa.
En su lugar, sobre la pared oscura del salón,
sólo queda la exacta huella de un rectángulo
más claro: un territorio inmaculado, un estado
de beatitud que el clavo —insecto quieto
y solitario— se empeña aún en custodiar.
Ni el óxido, ni la humedad, ni otras manos:
nada podrá arrancarle de su puesto de trabajo,
hacerle abandonar la nueva misión encomendada.
De algún modo, desde lo más profundo de su alma mineral,
el clavo piensa, sospecha, acierta y da en su propio clavo:
ha conseguido el ascenso merecido y ahora el tiempo
le confía su mejor autorretrato, su gran obra maestra.