lunes, 12 de diciembre de 2016

Anquises (Olga Novo)





ANQUISES
(UN POEMA DE OLGA NOVO)

Arrastras los pies papá
te llevo con mis ojos a la espalda
porque intentas huir de la vejez como de una guerra ancestral
te subo a mis vértebras
combadas por el peso
arrastras los pies pero yo puedo contigo
y te llevo a la espalda
hasta el final de la vida.

Arrastras el lenguaje y no acude
a tu memoria un verbo
que anidaba en la parte izquierda de tu cerebro y yo
completo tu frase con la palabra arar querer cavar tractor o mariposa        arrastras

la mente hacia el pasado
solo recuerdas aquella feria de 1952
cuando de tanto andar tus bueyes
perdieron en el monte sus pezuñas volviendo de Pedrafita
sus pies sangrando en el río
su cornamenta aún se abre en alguna de tus neuronas
y vuelves a ser un tratante de ganado cuarenta años después.

No sé hasta cuándo recordarás mi nombre
y sabrás aún que soy tu hija.
Desconozco cómo se enroscan las terminaciones nerviosas
y se crispan y a veces encuentran una luz silábica
que les indica el camino.
Cómo es que de repente no sabes tal vez
que había que poner un pie después el otro
para poder soñar
y que si rodeas a una mujer con los brazos eso es amor
y todo lo demás
desaparece.

Porque así de sencillo es el universo.
Como el pequeño lexema al que te agarras alguna tarde
como si fuera el mango de una guadaña.
que fuiste un orador en medio del campo ante un público estupefacto
de cuervos grillos topos libélulas y ovejas
que tenías la intuición del poema en la punta de la lengua
y te explotaba en el paladar como un higo maduro
carnoso exacto y brutal.
Que sabías que en nuestro idioma se acuesta el trigo
ante una orden del viento
que la rama de las patacas arde
que existen cosas tan finas
como la lengua de una gallina…

y sólo recuerdas aquella feria de 1952
cuando de tanto andar tus bueyes
perdieron en el monte sus pezuñas volviendo de Pedrafita

Papá
cómo será
cuando se te despalatalicen las consonantes
y veas llover desde dentro sin entender el agua
y remuevas la lengua hasta encontrar la forma más adecuada
y sonríes porque sabes
que todavía no has caído
definitivamente
en la curva melódica del silencio.

Recuerdas
con toda exactitud
que mamaste hasta los cinco años en los pechos de tu Benigna madre
que parió dieciséis hijos en el último cuarto de la casa
agarrada al cabecero de la cama rezándole a algún santo
rompiendo todas las aguas como quien hace añicos el mar…

Yo creo que tus ojos la ven
abiertos al más allá
cuando te quedas absorto y nadie alcanza a saber
en qué dimensión de la maravilla se ha posado tu cerebro
como las pequeñas patas de un petirrojo
sobre la rama de un peral.

Igual ves la nieve por dentro
la estructura molecular del amor
las partículas de un beso cuando se está formando en la carne de los labios y el aire

igual ves
la energía
y no encuentras en el abecedario
herramientas para lo inefable
y por eso callas o le llamas cuchara a la lámpara
y te trabas en medio de la oración simple
y comienzas a hablar hermosamente poniendo por delante la subordinada.

Porque al fin
papá
te diriges a mí sin orden en tus órdenes
y deshaces la sintaxis igual que desgranabas habas
y todo cobra el sentido profundo de cuanto no tiene lógica
ni está sometido a nada.

Igual ves la nieve por dentro
igual entiendes la sombra
y eres capaz de calcular el radio de una pasión
aunque el resultado no pueda comunicarse
más que a través de la piel.

Igual ves cómo viene a cantar el poema en el caracol del oído
y ves cómo resbala de su pico ese polvo dorado
a caerme en el tímpano
cuando empiezo a llorar con la emoción de la escritura.

Igual ves cómo se me encoge el alma
cuando se encoge la tuya.

Igual ves cómo viene a cantar el poema en el caracol del oído
y ves cómo resbala de su pico ese polvo dorado
a caerme en el tímpano
cuando empiezo a llorar con la emoción escrita
y tú solo recuerdas aquella feria de 1952
cuando de tanto andar tus bueyes
perdieron en el monte sus pezuñas
volviendo de Pedrafita.


[Traducción del gallego: Olga Novo]

lunes, 5 de diciembre de 2016

Alterkado Potemkin


ALTERKADO POTEMKIN

Recital de poesía a cargo de:

Nacho Tajahuerce
Miguel Ángel Ortiz Albero
José Gabarre
Carmen Beltrán
Pilar Aguarón Ezpeleta
Adrián Flor
Jesús Jiménez Domínguez
José Antonio Conde
Elisa Berna
David Mayor
Pablo Delgado
Ángel Guinda

Sábado, 10 de diciembre, 21:00 horas
La Bóveda del Albergue
C/ Predicadores, 70
(ZARAGOZA)

lunes, 28 de noviembre de 2016

La hermosura de lo pequeño



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lunes, 7 de noviembre de 2016

Cosas redondas (una reseña de Álvaro Valverde)


Jesús Jiménez Domínguez (Zaragoza, 1970) publica en La Bella Varsovia su tercer libro, Contra las cosas redondas, que llega tras Fundido en negro (Premio Hermanos Argensola, DVD, 2007) y Frecuencias (Premio Ciudad de Burgos, Visor, 2012). No sé si es el traductor de Joseph Stroud y de Margareta Ekström, el nombre y los apellidos coinciden, y sí que trabaja en un psiquiátrico, según cuenta en la solapa. Ya que lo menciono, basta con leer "Piñata negra" o "Perder la cabeza" para ver que eso puede dar para mucho. Sí, porque mucho es lo que uno ha encontrado en este libro de un autor para mí, hasta ahora, desconocido. 
 
Un puñado de preposiciones (ante, bajo, cabe, con y contra) marcan sus partes. En todas encontramos poemas de cierta extensión, imaginación a raudales, soltura y aparente facilidad y un ritmo personal conseguido gracias al verso libre. La voz es distinguible. 
 
No le falta al conjunto un elegante toque culturalista, unas notas de humor (léase "El escriba sentado (Musée du Louvre)") y cierta dosis de inevitable ironía. Tampoco faltan alegorías y algunos poemas, digamos, en prosa, como el ya citado "Perder la cabeza" ("Hölderlin ha vuelto a perder la cabeza..."), "La lección de anatomía..." o "Enseñando a hablar al eco". A veces esa disposición formal viene avalada por su carácter narrativo, que no falta en otros poemas del libro. 
 
He disfrutado mucho con "Credenciales" (una perfecta presentación), "Café solo", "Consejos para la extracción..." (una preciosa chinoserie), "MCMLXX" (el glorioso año de su nacimiento), "Cuerpo" (donde la ocurrencia torna ingenio, tan presente en la obra), "Curso espiritual de natación" (con cita de Zagajewski, un poeta muy distinto de él: "Nadar es como un rezo"), el inquietante, y ya mencionado, "Enseñando a hablar al eco" (que me recuerda a Simic), "Larga duración" (sólido, potente, sobre la Historia: "eso es la Historia: un largo y vacío hacinamiento final"), los dedicados a Roma (dos), a Oporto y a Sintra (con Byron y el Hotel Lawrence al fondo), nada que ver con el típico poema de viajes, o, en fin, el que da título al libro, donde leemos: "Ante las formas esféricas opongo las cosas informes. / Elijo las imperfectas, las imprecisas, las irregulares..." "Vida en el espejo" y "Los grillos" son un perfecto colofón para un libro sorprendente escrito por alguien que mira la vida y lo que allí sucede con la perplejidad propia de uno de esos poetas que mantienen el mundo "en continuo funcionamiento". ¡Chapeau!
 
ÁLVARO VALVERDE

lunes, 31 de octubre de 2016

El grupo del 22



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MARÍA ÁNGELES NAVAL
Leer, octubre 2016
Páginas 26-28

lunes, 24 de octubre de 2016

Café solo / Café simples


Después de leer este poema mío de Contra las cosas redondas (La Bella Varsovia, 2016) traducido al portugués por la amabilísima Inês Dias y asombrarse de su sonoridad, a uno le entran ganas de haber nacido un poco más a la izquierda de la geografía natal y ser un poeta lusitano que se atiborra cada mañana de café brasileiro y pastéis de Belém. Gracias, Inês.


CAFÉ SIMPLES

Deus fez o mundo e fê-lo com pressa,
mas os poetas, sem saírem das suas casas,
inflamados, coroados por línguas de fogo,
tiritando de solidão e de frio na madrugada,
mantêm-no em contínuo funcionamento. 


O novo carregamento de luz ainda não chegou.
Longamente esperam as folhas negras das acácias,
os sete cinzentos do arco-íris, os vitrais das igrejas,
leves e frágeis como as asas de uma libélula.
Em breve se acumulará a claridade, nutritiva e generosa,
nas esquinas e o bispo branco derrotará o negro.
No Museu Nacional as sombras aguardam;
de um momento para o outro vão partilhar o verde,
o azul de Prússia, o vermelhão e o amarelo.

Os poetas, desvelados, administradores
de um vasto império invisível, preparam café;
esperam que fervam também as palavras.
Uma irmandade secreta de colherzinhas
tilintando nervosas, rodando para misturar
– enquanto as canetas sonham com o seu regresso
a Ítaca – as duas substâncias da vida:
o doce e o amargo, a luz e a escuridão.

Os poetas mexem e remexem: as suas colheres
e as suas canetas não sabem fazer outra coisa.
Com brio, com teimosia, quase com fervor.
Como se o redondo fluir dos relógios
nas morgues e nos aeroportos,
e o ciclo curto das estações
(às vezes apenas Outono e Inverno,
Outono e Inverno repetindo-se)
e o preguiçoso rodar do planeta inteiro,
com as suas dobradiças, os seus parafusos e rodas do destino,
dependessem única e exclusivamente
de um insone movimento de pulso.

lunes, 17 de octubre de 2016

Ariadna G. García escribe acerca de "Contra las cosas redondas"


Los poemarios, como sus hermanas las novelas, pueden tener distintas finalidades según quienes los escriban. El catálogo de intenciones es amplio, pero podemos reducir los libros de poemas a este pequeño inventario: los  hay comprometidos con las causas civiles; los tenemos juguetones, de los que hacen piruetas con el lenguaje; algunos testifican sobre los pormenores de la existencia corriente; los tenemos globos sonda, aparentemente livianos, pero que nos alertan de las tempestades que nos crecen por dentro; algunos son complejos como jeroglíficos mayas; y otros poseen altas dosis de imaginación puesta al servicio de la estética y del relato. El nuevo libro de Jesús Jiménez pertenece a estos últimos. De hecho, Contra las cosas redondas es un libro perfecto para aquellas lectoras de novelas y esos devoradores de narrativa poco o nada habituados al género lírico que deseen adentrarse en él. Sus treinta y cinco poemas son otras tantas historias puestas en versículos, cuando no directamente en prosa. Jiménez se nos revela como un poeta atento al detalle (a los “cascos marciales” de las hormigas), muy sensitivo (nos describe el crujido de muebles y articulaciones, el mango caliente de los cuchillos, tapicerías que huelen a vaca muerta, o vistosas uvas rellenas de luz), capaz de audaces -sacrílegas- metáforas y comparaciones (las arañas son monjas de clausura que tejen mortajas; los lápices, monjes de una orden monástica alineados en un estuche; las centrales nucleares, las nuevas catedrales góticas, donde mora Protón), de tono irónico y con una clara querencia por la fantasía. Los mejores textos del libro son aquellos, precisamente, en los que el poeta se desliza hacia la ciencia ficción y nos presenta un conjunto de situaciones asombrosas: la vida paralela del reflejo de un hombre, la busca y captura de todo tipo de sombras, la caída de los objetos pintados de un cuadro, la anticipación de los efectos a las causas como consecuencia del cambio de hora, el tocadiscos en que se convierten los anillos de un árbol, donde suena el LP del Tiempo…  
 
Jesús Jiménez coquetea en este poemario con el relato fantástico, llenándonos de inquietud con su desmantelamiento del mundo real, dando entrada a lo absurdo. Un libro, pues, recomendable. Se adivina detrás a un escritor de raza, cuidadoso y original. El diseño de la cubierta -el mejor, hasta la fecha, de la colección donde se publica- es todo un acierto: sobrio y elegante.
 
ARIADNA G. GARCÍA
21-09-2016

lunes, 10 de octubre de 2016

En RNE - Radio 3

Entrevista en el programa "Todos somos sospechosos" de RNE - Radio 3.
Con Rubén Luengo.
21 de septiembre de 2016.