BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS GATOS QUE CRECEN EN LOS ÁRBOLES
(UN POEMA DE MIROSLAV HOLUB)
Cuando aún existían importantes aglomeraciones de topos,
y cuando los topos aún veían bien, sucedió
que a los topos les entraron ganas de saber lo que había arriba.
Y eligieron una comisión para averiguar lo que había arriba.
La comisión envió a un topo de ojo sagaz y pata veloz.
Éste, entonces, tras abandonar su humus materno,
avistó un árbol, y sobre él un pájaro.
Y se formuló la teoría de que arriba
crecían pájaros en los árboles. No obstante,
a algunos topos esto les pareció
demasiado sencillo. Y enviaron a otro
topo a averiguar si crecían pájaros en los árboles.
Para entonces ya se había hecho la tarde y en el árbol
maullaban los gatos. En los árboles crecen
gatos que maúllan, anunció el segundo topo.
Y surgió la teoría alternativa de los gatos.
Las dos teorías antagónicas le quitaban el sueño
a un miembro de la comisión, anciano y neurótico. Y trepó al exterior
a echar un vistazo con sus propios ojos.
Entonces, sin embargo, ya era de noche y estaba oscuro como la boca del lobo.
Ni lo uno, ni lo otro, anunció el venerable topo.
Los pájaros y los gatos son sólo ilusiones ópticas provocadas
por la doble refracción de la luz. En realidad arriba
hay lo mismo que abajo, sólo que la tierra es más rala y
las raíces superiores de los árboles susurran,
aunque más bien poco.
Y así se quedó la cosa.
Desde entonces los topos permanecen bajo tierra,
no constituyen comisiones y
no presuponen la existencia de gatos,
y cuando lo hacen, es más bien poco.
[Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús]