lunes, 4 de noviembre de 2013
Catedral (Joseph Stroud)
CATEDRAL
(UN POEMA DE JOSEPH STROUD)
Puse la concha boca abajo y esperé a que saliera
el caracol. Tengo mucho que aprender de la paciencia.
Ya no me pregunto adónde marchó el amor
o por qué las noches son tan largas. Issa dice
que las palabras hallarán un camino en la página,
abrirán una senda hacia la mañana.
[Versión al castellano: JJD]
lunes, 28 de octubre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
Poema (Ion Mureşan)
POEMA
(POR ION MURESAN)
Mas yo solo bajo tierra.
Mas yo solo, solo, solo bajo tierra lejos.
Pues la tierra los arrojó a todos.
Escupió a todos entre flores,
en el florido pañuelo de la primavera.
Los expulsó a todos.
Son ahora manchas de sangre en el pañuelo de una bella
señorita tuberculosa.
¡Plof!, los escupió la tierra en la hierba.
Y es justo el día de Resurrección.
Es justo el día del segundo Advenimiento del Redentor.
El Día del Juicio Final.
¡Oh, qué inmenso júbilo!
A todos los sacó la tierra fuera
de sus pulmones,
de sus arcones frigoríficos
donde, Dios, qué bien se han mantenido.
Este es el Día del Juicio Final,
el día en que la carne crece sobre cada hueso,
la carne va posándose en los huesos como el polvo en los muebles.
Este es el día en que la carne resplandece como la Luna.
Es carne segura.
Pues todo ser humano grita de alegría y dice:
"¡Anda, ven a mi carne, donde se está bien y calentito!"
Mas yo solo bajo tierra.
Y en cada huesecillo crece carne.
De modo que la tierra se llenará de hombres
y las aguas de peces
y el cielo de aves
y las jaulas de perros
y la cocina de verano de mi madre se llenará de moscas
(pues también sobre el hueso de mosca crece carne de mosca)
¡oh, qué inmenso júbilo!
Y los que fueron incinerados y no tienen huesos
también se regocijan
pues, según veo desde bajo tierra,
en la hierba se encienden pequeñas lumbres como la llama de cerilla
o grandes como una casa ardiendo,
y esas llamas, plof, no cesan de escupir huesos,
y en los huesos enseguida crece carne,
y en cuanto en alguna parte del mundo aparece una idea,
no tarda en crecer alrededor una cabeza,
y en nada ves la idea repantingada a la sombra de una frente
que antes ni existía.
¡Oh, qué inmenso júbilo!
Mas yo solo bajo tierra.
Crepitan los sagrados estandartes en la brisa nocturna.
Yo solo bajo tierra como un niño con la nariz pegada al cristal.
Yo con la nariz como un caracol pegado al cristal.
Y lo que veo, lo veo por entre la hierba.
Permanezco en la leche dulce y negra de la tierra
soy la única ranita y serpiente y pez y rey
del negro reino.
Mas yo solo, solo, solo, lejos, bajo tierra.
Y ellos bailan en un corro,
en círculos alrededor de Cristo
que está, como un cordero, en medio.
Y lo que veo, por entre la hierba lo veo:
mujeres de piernas delgadas como lápices
y con el sexo como una goma de borrar, acuosa y rosada,
hombres trotando con botas de cuero y herraduras y
cada uno lleva entre las piernas dos tinteros llenos.
Esto llegué a ver,
pues ellos, con Cristo en medio, ascienden a los cielos.
Y yo solo, solo, solo para la eternidad,
el cielo estirado como una cortina negra encima,
el cielo como una cremallera de bragueta cubriéndome los ojos,
solo en la dulce leche de la oscuridad,
solo bajo tierra.
¡Oh, qué inmenso júbilo!
Este es el Día del Segundo Advenimiento.
Y de repente, plof,
la oscuridad escupe un ángel,
un ángel pequeñito,
un ángel escuchimizado,
un ángel diabético,
un ángel albino,
el último angelito recuperador.
Que me agarra de una oreja
me saca a la luz y estoy llorando
y lloro en el aire
con mi oreja entre los dedos de este angelito,
lloro,
porque la oscuridad se queda sola.
[Traducción al castellano: Catalina Iliescu Gheorghiu]
lunes, 14 de octubre de 2013
Las pieles (Dan Pagis)
LAS PIELES
(UN POEMA DE DAN PAGIS)
Un amplio armario labrado, penumbra, el olor de la naftalina y un ligero
perfume. Las pieles de mamá duermen la siesta del verano. Ojos de cristal en la
cabeza de un zorro plateado, soñando con el invierno. Me alzaré para siempre en
el cuello nevado de mi madre. Ella murió antes de que yo cumpliera cuatro años.
Se llamaba Julie y ahora nadie me llama a mí, nadie me busca al caer el día. Estoy
con las pieles: ellas me permiten esperar a la nieve.
[Versión al castellano: JJD]
lunes, 7 de octubre de 2013
La canción del divorcio (Joseph Stroud)
LA CANCIÓN DEL DIVORCIO
(UN POEMA DE JOSEPH STROUD)
Amargo el calor del sol y amargos el sabor de la manzana,
la canción, las estrellas y los trigales, amargos el recuerdo,
el claro de luna, la brillante superficie del lago matinal
como el lustre de una perla, amargos el trino del colibrí
y el polen dorado, todos los poemas y su música, la madera del arpa
y el sándalo, amargos las sábanas de seda, el fuego y el matrimonio.
[Versión al castellano: JJD]
lunes, 30 de septiembre de 2013
Cita con Roberto Juarroz
"El poeta es un cultivador de grietas: fractura la realidad aparente, o espera que se agriete, para captar lo que está más allá del simulacro."
lunes, 23 de septiembre de 2013
Misión a las estrellas (Juan Bonilla)
MISIÓN A LAS ESTRELLAS
(UN POEMA DE JUAN BONILLA)
Elijamos pues qué le enviaremos
a los seres ignotos de otros astros
para decirles algo de nosotros.
Si queremos que vengan, Gymnopedias
de Eric Satie, si no, algo de Schöenberg.
Si queremos que vengan cualquier cuadro
de Vermeer y si no cualquiera de
Cy Twombly. Si queremos que no vengan
el Pabellón de Oncología
de cualquier hospital, Morgue de Gottfried Benn
y las fotografías de Salgado.
Si queremos que sí
fotos de Bruce Weber o Sasha Stone.
Si no cualquier mentira de Chillida.
Si queremos que vengan las lolitas
de David Hamilton y las naturalezas
de Catany y las noches de Brassaï,
los marineros de Gregorio Prieto,
la mujer en la playa de Munkacsi,
2046 de Won Kar Wai,
Moby Dick de Melville, Risa en la oscuridad,
La voz a ti debida.
Si queremos que no
cualquier coñazo de Ingmar Bergman o Truffaut,
la falsa gamoneda
con que poetas vacuos envuelven su nada,
el estrépito banal de los celines baboseantes.
Si queremos que sí los calendarios
de Naomi Campbell y de Tyson Beckford
para que se les haga agua la boca
si tienen boca y saben qué es el agua.
Si no, fotos de Stalin y de Margaret Thatcher.
Si queremos que vengan el discurso de Pericles
que registró Tucídides, si no,
los de Adolf Hitler que grabó Leni Riefenstahl.
Tal vez bastara con enviarles
una copa de vino,
unos melocotones
si queremos que vengan.
lunes, 16 de septiembre de 2013
De la muerte y otros asuntos (Aleksandar Ristovic)
DE LA MUERTE Y OTROS ASUNTOS
(UN POEMA DE ALEKSANDAR RISTOVIC)
Desde la infancia me pregunto cuán extraña será mi muerte:
un viejo sedentario sale de la biblioteca del pueblo,
se tambalea y de repente se desploma sobre el césped.
Tengo razones para creer que experimentaré lo que otros ya experimentaron
mientras subo las escaleras con mi cena en una bolsa de plástico,
sin pararme a mirar quién baja llevando un vestido de fiesta y el pelo rizado.
Podría tratarse de una muerte corriente en un tren:
un hombre que contempla colinas y campos nevados,
que cierra los ojos, recoge las manos en su regazo y adiós a cuanto hace sólo un instante admiró.
Intento recordar otras posibilidades y sí, aquí estoy de nuevo,
disfrazado de mí mismo en una empresa próspera y pequeña,
donde, acabada mi copa, caigo al suelo riendo, arrastrando mantel, jarrón y rosas.
Mi muerte, por supuesto, tendría un significado espiritual
de suceder en algún sanatorio de montaña para enfermos mentales
donde unos y otros, gruñones, reñimos en camas con sábanas limpias.
Podría morir de alguna manera muy diferente a la única que anticipo:
en compañía de esposa e hija, rodeado de libros,
mientras fuera un vecino intenta arrancar su coche que la nevada de anoche sorprendió.
[Versión al castellano: JJD]
lunes, 9 de septiembre de 2013
El recuerdo (Dan Pagis)
EL RECUERDO
(UN POEMA DE DAN PAGIS)
La ciudad donde nací, Radautz, en la región de Bukovina, me expulsó cuando yo contaba diez años. Aquel día me olvidó como a un muerto y yo la olvidé también. Ambos quedamos satisfechos.
Cuarenta años después, de repente, me envía un recuerdo. Como esa tía desagradable a quien se supone debes querer sólo porque es pariente de sangre. Sostenía yo una nueva fotografía, la imagen de su último invierno. Un carruaje espera en el patio. El caballo, que gira la cabeza, mira con devoción a un anciano que cierra algo así como una portezuela. Ah, es un funeral. Quedan sólo dos miembros de Pompas Fúnebres: el sepulturero y el caballo.
Pero es un funeral espléndido; con la ventisca, miles de copos de nieve se agolpan aquí y allá, cada uno una estrella de cristal con su propio y exclusivo diseño. De modo que persiste el mismo impulso de ser especial, las mismas ilusiones. Puesto que las estrellas de nieve siguen un patrón único: seis puntas, es decir, una Estrella de David. Pronto se fundirán para convertirse en una simple masa de nieve. En ella mi vieja ciudad ha preparado una fosa también para mí.
[Versión al castellano: JJD]
lunes, 2 de septiembre de 2013
Hacedor (Joseph Stroud)
HACEDOR
(UN POEMA DE JOSEPH STROUD)
Tras una larga vida inclinado sobre su guitarra,
Segovia nos ofrece esta estética del arte: ni más,
ni menos. Cuando te acerques al idilio del espíritu,
ponle frenos. El exceso de música no es música.
Tranquilo. Deja a la palabra hacer su trabajo. Permite
que cada cuerda resuene en el silencio.
[Versión al castellano: JJD]
(UN POEMA DE JOSEPH STROUD)
Tras una larga vida inclinado sobre su guitarra,
Segovia nos ofrece esta estética del arte: ni más,
ni menos. Cuando te acerques al idilio del espíritu,
ponle frenos. El exceso de música no es música.
Tranquilo. Deja a la palabra hacer su trabajo. Permite
que cada cuerda resuene en el silencio.
[Versión al castellano: JJD]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








