martes, 20 de diciembre de 2011

El cuenco (Jean Monahan)


EL CUENCO
(POR JEAN MONAHAN)

Cuando está entero es sólo la mitad.
Jamás llegará a ser nada más
que eso: un hemisferio con rayas
azules por debajo del borde.
Fue hecho para contener, un lugar
donde mezclar y frotar suavemente
la harina contra la leche. Apretujado
contra un seno, el interior de un codo
o henchido como un vientre y agarrado
por una mano, engendró la torta,
el pan o la sopa incapaz de definir
su forma, de conferirle
un sabor. Recién enjuagado, permanece
en una repisa, listo para usarse de nuevo.
Apenas se rompe, se reproduce
en quince nuevos cuencos, cada uno
con su respectivo borde. Los arrojamos
a la basura para que nadie se corte,
donde podrán dormir su último sueño
entre los alimentos que una vez acogieron.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

domingo, 18 de diciembre de 2011

Chica cabalgando entre girasoles (David Allan Evans)


CHICA CABALGANDO ENTRE GIRASOLES
(POR DAVID ALLAN EVANS)

Perfectamente erguida,
feliz pero ensimismada,
sostiene en una mano,
ligeras, las riendas del verano:

el verde de los árboles y de los setos;
el azul celeste del lago;
el rojo de su chaqueta
de cuello abierto, el castaño
de su pelo recogido,
y su caballo en el amarillo
recóndito de los girasoles.

Cuando se detiene a descansar,
el verano descansa.
Cuando decide marchar,
marcha el verano
colina arriba.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

viernes, 16 de diciembre de 2011

Cruzando el charco


Se edita estos días el libro Winnipeg: poesía chileno española contemporánea (Ediciones Santiago Inédito, Santiago de Chile, 2011), donde tienen cabida algunos poemas míos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

lunes, 12 de diciembre de 2011

Este poema no te quiere (Mihalis Ganas)




ESTE POEMA NO TE QUIERE
(POR MIHALIS GANAS)

Este poema no te quiere
porque aquel que lo escribe te desea.

Este poema se retuerce
como una serpiente herida
y se vuelve contra ti: ten cuidado.

Sabe bien que si vences
perderá al esclavo que lo escribe
y a sus brazos errantes
y permanecerá siempre vacilante.

Este poema -ten cuidado-
escapa y rueda libre,
te quiere matar. Sabe que de otra manera
no puede encontrar
descendientes, un final tranquilo, páginas en blanco
donde se moverá una oscura mano, la mía,
mientras yo persigo este poema
consagrado a postrarse ante ti.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

sábado, 10 de diciembre de 2011

Las manos (Edvard Kocbek)

LAS MANOS
(POR EDVARD KOCBEK)

He vivido entre mis dos manos
como entre dos bandidos,
cada una de ellas ignoraba
cuanto hacía la otra.
La mano izquierda era imprudente de corazón,
la mano derecha inteligente por su destreza.
Si ésta tomó, aquella extravió.
Se escondieron la una de la otra
y lo dejaron todo a medio hacer.

Hoy que huyo de la muerte
y caigo y me levanto y vuelvo a caer
entre las espinas y las piedras,
se encuentran las dos ensangrentadas.
Las extiendo con los brazos en cruz
como el candelabro grande de una iglesia,
portando testimonio con idéntico ardor.
Duda y Fe ardiendo en una sola llama,
elevándose con ardor en las alturas.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

jueves, 8 de diciembre de 2011

Autobiografía (Dan Pagis)


AUTOBIOGRAFÍA
(POR DAN PAGIS)

Fallecí al primer golpe y fui sepultado
en un pedregal allá en el campo.
Un cuervo mostró a mis padres
qué hacer conmigo.

Si mi familia es célebre,
no poco honor me pertenece.
Mi hermano inventó el asesinato,
mis padres inventaron la pena,
yo inventé el silencio.

Después tuvieron lugar acontecimientos bien conocidos.
Nuestros inventos fueron perfeccionados. Una cosa llevó a la otra,
se dieron órdenes. Hubo quienes asesinaron a su manera,
en su propia aflicción.

No diré nombres
por consideración al lector,
al principo los detalles horrizan
pero después son muy aburridos:

puedes morir una, dos, incluso siete veces,
pero no se puede morir un millar de veces.
Yo sí.

Mis redes secretas llegan a todas partes.
Cuando Caín comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra,
yo empecé a multiplicarme desde el vientre de la tierra,
y ha sido desde entonces mi fuerza mayor que la suya.
Sus huestes le abandonaron para seguirme
y sólo esto constituye la mitad de la venganza.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

martes, 6 de diciembre de 2011

Ha estado en la vendimia (Juan Antonio González-Iglesias)



HA ESTADO EN LA VENDIMIA
(POR JUAN ANTONIO GONZÁLEZ-IGLESIAS)

---------------------------------------para mi madre

Ha estado en la vendimia. Dice que se parece
a un ejercicio zen.

“Primero todos gritan, están como excitados.
Como si presintieran una embriaguez futura
mientras se distribuyen por la tierra. Tú mismo
oyes y dices cosas que jamás imaginaste.
Te pierdes en tu surco, cada uno en el suyo,
manejas la hoz pequeña, vacías los capazos
en el remolque. Vuelves a tu lugar y entras
en un silencio enorme. Las horas, los minutos
dejan de numerarse, sería tan inútil
como contar las uvas, pero al final del día
sabes exactamente qué partes de tu cuerpo
van a dolerte”.

Ha estado en la vendimia.
Dice que se parece a un ejercicio zen.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Criatura. Nº 6. Novembro 2011

Ana M. P. Antunes, David Teles Pereira y Diogo Vaz Pinto dirigen esta revista lisboeta de poesía en la que, por tercera vez, tengo la satisfacción de aparecer con varios poemas propios traducidos al portugués por Luís Filipe Parrado.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Las palabras (Dana Gioia)


LAS PALABRAS
(POR DANA GIOIA)

Al mundo no le hacen falta las palabras. Sabe pronunciarse
en rayos de sol, en hojas, en sombras. Las piedras del camino
no son menos reales por yacer innumerables y sin catalogar.
Las hojas hablan con soltura el idioma de ser y nada más.
Un beso es un beso completo aunque ninguna palabra lo diga.
Y una palabra lo convierte en algo más pequeño o en otra cosa—
indebido, casto, rutinario, conyugal, disimulado.
Aun llamándolo beso delata la ansiedad de las manos
que tantean la piel o se ciñen a un hombro, la lenta inclinación
del cuello o la rodilla, el contacto de dos lenguas en el silencio.
Pero las piedras son menos reales para quienes no son capaces
de nombrarlas, de leer las mudas sílabas enterradas en el sílice.
Ver una piedra roja es menos que verla como un jaspe—
cuarzo metamórfico, pariente del pedernal que los Kiowa
afilaron para sus flechas. Nombrar es conocer y perpetuar.
La luz del sol no precisa aprobación cuando atraviesa los nubarrones
y unge con su claridad las hojas y las rocas, evaporando luego
cada gota cristalina para devolverla a las nubes que la engendraron.
La luz del día no precisa elogios, y sin embargo siempre la elogiamos—
es superior a nosotros y a todas las palabras etéreas que logramos reunir.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez. Publicado en la revista de poesía "Isla de Siltolá", números 5-6, Sevilla, 2011]