domingo, 30 de octubre de 2011

La primavera florece a su manera (Etel Adnan)



LA PRIMAVERA FLORECE A SU MANERA
(POR ETEL ADNAN)

Una mariposa viene a morir
entre dos rocas
al pie de la montaña
la montaña vierte sombras
encima de ella
para ocultar el secreto de la
la muerte.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

viernes, 28 de octubre de 2011

Hallado un caparazón de tortuga en el Parque Nacional Daniel Boone (Jeff Worley)



HALLADO UN CAPARAZÓN DE TORTUGA
EN EL PARQUE NACIONAL DANIEL BOONE
(POR JEFF WORLEY)

Se hartó
de cargar con su fortín
allá donde fuera,
de resguardarse encogida
ante cada crujido
de las hojas
al paso del zorro, del perro y de la mofeta.
Au revoir al ritual
de arrastrarse juntos…

Me la imagino esperando
a que la oscuridad que ahora la envuelve
baje su articulado puente levadizo.
Acaso quería, después de prolongados
años de precaución,
danzar ágil y desnuda
como una llama bajo la luna—
aunque un único baile
sea todo cuanto las fauces
del bosque le pueden conceder.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

domingo, 23 de octubre de 2011

Receta para hacer el azul (Nuno Júdice)

RECETA PARA HACER EL AZUL
(POR NUNO JÚDICE)

Si quieres hacer azul,
agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande,
que puedas llevar al fuego del horizonte;
después mezcla el azul con sobras de rojo
de la madrugada, hasta que se deshaga;
vacía todo en un bacín bien limpio,
para que no quede nada de las impurezas de la tarde.
Finalmente, criba los restos de oro de la arena
del mediodía, hasta que el color se adhiera al fondo de metal.
Si quieres, para que los colores no se desprendan
con el tiempo, deposita en el líquido un corazón de melocotón quemado.
Lo verás deshacerse, sin dejar señal de que alguna vez
allí lo pusiste; y ni el negro de la ceniza dejará restos de ocre
en la superficie dorada. Puedes, entonces, levantar el color
hasta la altura de los ojos, y compararlo con el azul auténtico.
Ambos colores te parecerán semejantes, sin que
puedas distinguir entre uno y otro.
Así lo hice – yo, Abraham ben Judá Ibn Haim,
iluminador de Loulé – y dejé la receta a quien quisiera,
algún día, imitar el cielo.


[Traducción al castellano: Vicente Araguas]

viernes, 21 de octubre de 2011

Una tarde de diciembre (Bohdan Zadura)



UNA TARDE DE DICIEMBRE
(POR BOHDAN ZADURA)

Desde la ventanilla del tren
divisé un letrero que decía:
PARQUE INTERNACIONAL DE LA PAZ
Y DE LA CONCORDIA ENTRE LOS PUEBLOS
CEMENTERIO MILITAR


En el escaparate de una librería
vi un libro
Profecías y augurios
sobre el fin del mundo y el bien para Polonia

procedo de una familia
con dolores de cabeza

un favor te pido, América:

¿no podrías
cumplir tus mitos
en tu propia casa?


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

miércoles, 19 de octubre de 2011

La guerra después de la guerra (Debora Greger)



LA GUERRA DESPUÉS DE LA GUERRA
(POR DEBORA GREGER)

-----------------------------------------------Para Greg Greger

¿Dónde estaban los vecinos? ¿Fuera de la ciudad?
En pijama, me senté a los pies de mi padre
frente a su rechoncho y miope televisor,
el primero que hubo en nuestro vecindario.

En una pantalla del tamaño de una ensaladera,
aviones de juguete zumbaban sobre campos esponjosos.
Caían manojos de medusas: paracaídas en flor,
grises soldaditos de plomo flotando a la deriva ora juntos, ora separados—

tal y como ocurre en las familias, aunque no lo supiera todavía.
Contaba yo seis o siete años. La televisión era un acuario:
un pez metalizado cayó desde el vientre de un avión
y estalló en llamas apenas hubo tocado el suelo.

Una casa de muñecas renunció a una de sus paredes, como es su costumbre.
Los muebles se agarraron al papel de la pared intentando salvar la vida.
Abajo, entre los escombros de lo que había sido una calle,
las mujeres arrancaban un ladrillo de otro, llenando sus carritos de bebé.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

lunes, 17 de octubre de 2011

Confianza (Thomas R. Smith)



CONFIANZA
(POR THOMAS R. SMITH)

Es como tantas otras cosas de la vida
a las que debes decir sí o decir no.
Como llevar tu coche a un mecánico nuevo.
Lo mejor que se puede hacer es confiar.

El paquete dejado al dependiente de dudosa
reputación, el cheque engullido por el cajero automático,
el sobre que circuló por docenas de manos extrañas:
todos aparecen en sus correspondientes destinos.

El hurto que podría haber ocurrido no se lleva a cabo.
El viento alcanza por fin el término al que se dirigía
atravesando árboles nevados, y el río —incluso
congelado— llega siempre al lugar correcto.

Y a veces sientes con qué fidelidad se entrega
tu vida, aunque no puedas leer la dirección.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

sábado, 15 de octubre de 2011