lunes, 22 de agosto de 2011

Última palabra (Elemér Horváth)



ÚLTIMA PALABRA
(POR ELEMÉR HORVÁTH)

La última Palabra pertenece al Editor
que tiene un secretario de cultura
el Secretario tiene un primer ministro
el Primer Ministro tiene un gobierno
el Gobierno tiene policía
la Policía tiene armas de fuego

Yo tengo un poema
el poema es un tirano
rechaza asumir compromisos
en el estricto sentido de la palabra
es la última palabra

la nieve es azul como una naranja


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

domingo, 21 de agosto de 2011

Morir apresuradamente (Luljeta Lleshanaku)


MORIR APRESURADAMENTE
(POR LULJETA LLESHANAKU)

Van muriéndose uno tras otro;
echar tierra sobre ellos se ha vuelto tan natural
como echarle sal a la comida.

Son todos de la misma generación, mi familia,
o más exactamente, de la misma época,
y los hijos de una época son como los perros de un trineo:
en su búsqueda del oro
o corren todos o se desploman juntos.

No es matemática,
más bien un peine, un peine que domara un cabello rebelde
después de un loco amorío, frente al espejo.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

sábado, 20 de agosto de 2011

Habilidades (Jonathan Aaron)


HABILIDADES
(POR JONATHAN AARON)

Blondin hizo fortuna caminando por una cuerda floja
sobre las cataratas del Niágara: con los ojos vendados,
o dentro de un saco, o empujando una carretilla, o subido a unos zancos,
o llevando un hombre a la espalda. Una vez, a mitad de recorrido,
se sentó a cocinar y se zampó una tortilla.

Houdini, encadenado, recluido en un baúl
y arrojado al lago Michigan, nadó de vuelta al barco
minutos más tarde. Podía tragarse un centenar de agujas
y un ovillo de hilo para luego extraer entre los labios
el hilo con todas las agujas ya enhebradas.

Yo puedo cerrar los ojos y ver cómo tu casa
desaparece tras un fogonazo brillante, silencioso,
sin que medie temblor alguno. Y cuando de nuevo los abro,
con el corazón en la boca, todo permanece
igual que antes, como si nada hubiera ocurrido.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

jueves, 18 de agosto de 2011

La poesía del mal tiempo (Debora Greger)



LA POESÍA DEL MAL TIEMPO
(POR DEBORA GREGER)

Alguien había apoyado su tabla de skate
a la entrada del aula
para escabullirse en cuanto sonara el timbre.

Para ser todavía febrero en Florida,
el aire de la clase tenía el espesor de una capa de mantequilla.
¿Por qué, se extrañaban mis alumnos,

todos los grandes poetas ya muertos vivían en el norte?
¿No había nada mejor que hacer todo el invierno
que suspirar por la mejoría del tiempo?

Si tuviéramos ventanas, los alumnos podrían echar un vistazo
al reloj y además contemplar el ciruelo silvestre
que cabecea con la misma falta de modales de los jóvenes.

Podríamos examinar la vistosa desbandada de los pétalos.
Podríamos, a falta de una palabra mejor, llamarla "nívea".
Llenar el aula de su blanda serenidad, copo a copo.

Sólo se escucharía el sordo murmullo del aire forzado
a pasarse la vida aquí dentro. Ni siquiera la melodía
de un teléfono móvil. Vete a casa,

me hubiera gustado decirle al caballo de la página.
Ya sabes el camino, incluso en la nieve
que se tornó más azul con el frío.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

miércoles, 17 de agosto de 2011

Escribir poesía (Hans Børli)



ESCRIBIR POESIA
(POR HANS BØRLI)

Decididamente, no: no es difícil escribir poesía -
es imposible.
De lo contrario, ¿crees que habría insistido en ello
durante más de 40 años?

Intenta, intenta
ponerle alas a una piedra, intenta
seguir el rastro de un pájaro
en el aire.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

martes, 16 de agosto de 2011

Los números (Mary Cornish)



LOS NÚMEROS
(POR MARY CORNISH)

Me gusta la generosidad de los números.
La disponibilidad, por ejemplo,
que demuestran para contar
personas o cosas:
dos pepinillos, una puerta de habitación,
ocho bailarinas engalanadas como cisnes.

Me gusta la docilidad de la suma
-añadir dos tazas de leche y batir-,
su sentido de la abundancia: seis ciruelas
en el suelo, tres más
cayendo del árbol.

Y la tabla de multiplicar
peces por peces,
su lomos plateados reproduciéndose
bajo la sombra
de un barco.

Ni siquiera la resta representa una pérdida,
sino incorporación a alguna otra parte:
de cinco gorriones echaron a volar dos,
los dos están ahora
en otro jardín.

Hay una amplitud en la división,
cuando abres la comida china
cajita a cajita,
y dentro de cada galleta de la suerte
aguarda una nueva fortuna.

Y nunca dejaré de sorprenderme
por el regalo del resto,
liberado al final:
cuarenta y siete dividido entre once es igual a cuatro,
y quedan tres.

Tres niños a los que llaman sus madres,
dos italianos haciéndose a la mar,
un calcetín que no está dondequiera que busques.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

lunes, 15 de agosto de 2011

La noche en el día (Joseph Stroud)


LA NOCHE EN EL DÍA
(POR JOSEPH STROUD)

La noche nunca quiere poner fin y entregarse
a la luz. Por eso se aferra a las cosas: a la obsidiana y a los cuervos.
Incluso en el solsticio de verano, el día del gran triunfo
de la luz -cuando los campos de girasoles engullen todo el fulgor-,
abrimos una sandía y escupimos
sus pepitas negras, brillantes pedacitos de noche sobre la hierba.


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]

domingo, 14 de agosto de 2011

sábado, 13 de agosto de 2011

Pequeña elegía (Nelson Ascher)




PEQUEÑA ELEGÍA
(POR NELSON ASCHER)

In memoriam Nikita (gata de Inés)

Los gatos no mueren de verdad:
simplemente se reincorporan
al ronroneo de la eternidad.

Los gatos nunca mueren del todo:
sus almas salen de puntillas
a perseguir el alma de algún roedor.

Los gatos no mueren: su ficticio
fallecimiento no es más que una forma
de pereza más refinada.

Los gatos no mueren: ponen rumbo
a las alturas y, rama a rama,
suben por un árbol invisible.

Los gatos no mueren: es más preciso
asegurar –en resumen- que
se han ido a arañar los sofás del paraíso

y allí, después de siete vidas
bien vividas, dormirán
sus siete merecidos sueños


[Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez]