domingo, 30 de mayo de 2010

Cita con Marguerite Duras

"El mejor modo de llenar el tiempo es gastándolo."

sábado, 29 de mayo de 2010

Firmas en la Feria del Libro de Zaragoza


El próximo sábado 5 de junio estaremos Miguel Ángel Ortiz Albero, Dolan Mor, Manuel M. Forega y yo firmando libros (o esa es la idea) en la Feria del Libro en Zaragoza (Paseo Independencia), concretamente en la caseta de la editorial Olifante.

Dolan Mor, Jesús Jiménez Domínguez y Ricardo Fernández Moyano.
Detrás, Miguel Ángel Ortiz Albero e Ingrid Magrinya.

viernes, 28 de mayo de 2010

Las máscaras del lenguaje

Dolan Mor

El poeta malagueño Rafael Pérez Estrada decía que un poema “es sólo el espejismo del poema que nunca llegaremos a escribir”. Espejismos, juegos de espejos y especulaciones sin fin hay en los dos últimos poemarios de Dolan Mor, La novia de Wittgenstein y El idiota entre las hierbas, libros que abren un nueva etapa (a él le gusta denominarla “del lenguaje”) en la personalísima poesía de este cubano exiliado en Zaragoza. En La novia de Wittgenstein hay especulación metapoética a partir del Tactatus Logico-Philosophicus del lingüista vienés. Es un largo poema con tintes de monólogo filosófico-ensayístico donde el autor medita fragmentariamente acerca del oficio de escritor y del valor poético de la palabra para, finalmente, encontrarse de bruces con la inefabilidad del poema, con la sombra alargada de Derrida (“Todo verdadero poema corre el riesgo de carecer de sentido, y no sería nada sin ese riesgo”) y, cómo no, con la épica igualadora del silencio: “lo inefable se nombra / con la dificultad / de saber que no hablas / porque sólo los mudos / escriben lo invisible / con su bello discurso / encima de la arena”.

Por el contrario, en El idiota entre las hierbas asistimos a un sutil juego de heteronimia, recurso con el que el autor ha construido no sólo toda su obra sino una identidad poliédrica como si de un gigantesco autorretrato cubista se tratara. Si en La novia de Wittgenstein el poeta se preguntaba acerca de la identidad de la palabra poética, en este libro se va en busca de la identidad del hombre como ser arrojado al mundo, indefenso y abocado al fracaso en una sociedad que lo aliena sin remedio (“Hombre es igual a ruina= sumes con quien / lo sumes= Acaso un día aspiraré a llegar / en mis sueños a no ser una mosca=”). Los recursos son otros: si en La novia de Wittgenstein había tuétano, verso corto y continencia en el decir o no-decir, en El idiota entre las hierbas hay músculo, barroquismo y exuberancia vía Lezama Lima. La experimentación alcanza sus cotas más altas en el caudal de materiales y recursos poéticos: citas literarias (verdaderas o falsas), fotografías intercaladas que parecen entroncar con el poema visual, manuscritos apócrifos, destrucción del lenguaje o aspiración a (re)construir uno nuevo. Se recurre al extrañamiento, a la metamorfosis y al cripticismo para dibujar el perfil de una voz fantasmal que contiene no pocas confidencias autobiográficas del autor.

Ambos libros, La novia de Wittgenstein y El idiota entre las hierbas, resultan, en fin, los últimos episodios poéticos hasta la fecha del complejo proyecto al que Dolan Mor se viene entregando incansablemente. Libros que, basándose en la heteronimia (“Todo poeta es un fingidor”, decía Fernando Pessoa), parten en busca de otros yoes con que completar una de las más notables e inagotables geografías humanas del alma que uno ha leído en poesía en muchos años.


JESÚS JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ
(reseña en "Heraldo de Aragón", 27-05-2010)

sábado, 22 de mayo de 2010

“Madrid: una ciudad, muchas voces”. II ciclo de poesía iberoamericana


Miércoles 26 de mayo, 19:00 h.
Secretaría General Iberoamericana



PRIMERA MESA


Ana Gorría (España)

Miguel Ildefonso (Perú)

Beatriz Russo (España)


SEGUNDA MESA


Sayak Valencia (México)

Rómulo Bustos Aguirre (Colombia)

Julieta Valero (España)


Moderador: Rodrigo Galarza



Jueves 10 de junio, 19:30 h.
Centro Hispano Centroamericano



PRIMERA MESA


Arturo Borra (Argentina)

Blanca Morel (España)

Jorge Olivera (Uruguay)

Alfonso López (España)


SEGUNDA MESA

Lourdes De Abajo (España)

Bárbara Butragueño (España)

Pedro Montealegre (Chile)


Moderador: Jesús Malia




Jueves 17 de junio, 19:30 h.
Centro Hispano Centroamericano




PRIMERA MESA


Raúl Campoy (España)

Gabriel Zanetti (Chile)

Santiago Méndez Alpízar (Cuba)

Jesús Jiménez Domínguez (España)


SEGUNDA MESA

Diego Palmath (Perú)

Ana Martín Puigpelat (España)

Marcos Canteli (España)


Moderador: Cecilia Quílez

jueves, 20 de mayo de 2010

Diatriba contra los muertos (Ángel Gónzalez)

Con Ángel González (Valdepeñas, 2006)

DIATRIBA CONTRA LOS MUERTOS

Los muertos son egoístas:
hacen llorar y no les importa,
se quedan quietos en los lugares más inconvenientes,
se resisten a andar, hay que llevarlos
a cuestas a la tumba
como si fuesen niños, qué pesados.
Inusitadamente rígidos, sus rostros
nos acusan de algo, o nos advierten;
son la mala conciencia, el mal ejemplo,
lo peor de nuestra vida son ellos siempre, siempre.
Lo malo que tienen los muertos
es que no hay forma de matarlos.
Su constante tarea destructiva
es por esa razón incalculable.
Insensibles, distantes, tercos, fríos,
con su insolencia y su silencio
no se dan cuenta de lo que deshacen.

lunes, 17 de mayo de 2010

Presentación de "El idiota entre las hierbas", de Dolan Mor

Presentación de
El idiota entre las hierbas
de Dolan Mor

Editado por Olifante

Interviene, además del autor,
el poeta Jesús Jiménez Domínguez

Jueves, 27 de Mayo de 2010
19:30 horas

Sala Polivalente
Biblioteca de Aragón
C/Doctor Cerrada 22
ZARAGOZA

sábado, 15 de mayo de 2010

Cita con Oscar Wilde


" A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo. "

martes, 4 de mayo de 2010

2ª Muestra de Pop-Rock y Otros Rollos: Programación de poesía



La 1ª Muestra de pop, rock y otros rollos marcó un antes y un después en la movida musical zaragozana. Celebrada en 1984, se convirtió en un inmenso escaparate de grupos locales en un evento que duró tres días y que tuvo como escenario el Pabellón Francés. Ahora, 26 años después, se recupera el nombre y el espíritu en la muestra 2010. La idea es mostrar al público la cantidad y calidad de las propuestas culturales actuales respecto de 1984.

En el apartado no musical, habrá espacio para la literatura, fotografía, videoclips, moda, cómic, humor, teatro y danza, entre otras manifestaciones.

En La Campana de los Perdidos, a partir de las 22:00 horas, los días 6, 7 y 9 de mayo tendrán lugar distintos recitales poéticos.

Este es el programa:

Jueves 6 de mayo: Novísimos o generación del lenguaje.
Presentado por Manuel Forega. Contará con la presencia de los siguientes poetas:

1. Manuel Forega
2. Miguel Ángel Yusta
3. Fernando Sarría
4. Luisa Miñana
5. María José Castejón
6. Eduardo Fariña
7. Diego Palmath
8. Anais Pérez

Viernes 7 de mayo: Postnovísimos.
Presentado por David Mayor. Contará con los siguientes poetas:

1. David Mayor
2. Julio Espinosa
3. Loli Bernal
4. Fernando Sanmartín
5. Jesús Jiménez Domínguez
6. Pilar Peris
7. Rafael Luna

Domingo 9 de mayo: Generación fin de siglo.
Presentado por Octavio Gómez Milián. Contará con los siguientes poetas:

1.Octavio Gómez Milián
2. Enrique Cebrián
3. Ana Muñoz
4. Nacho Tajahuerce
5. Carmen Ruiz
6. Jl. Saldaña
7. La Europa del Aborigen
8. Cristian Peribáñez

miércoles, 21 de abril de 2010

"Arar", un libro de Ángel Gracia



Podría decirse, sin miedo a equivocarse, que el nuevo libro de Ángel Gracia es un eslabón más de la obra en marcha, del work in progress, que el autor inició con Valhondo, libro éste fundamental (a mi modo de ver) en la última poesía aragonesa. Estaba ya en Valhondo el mundo personal de Ángel aunque de forma más embrionaria, más condensada, y quizás también algo más críptica. Tirando de los flecos poéticos de aquel libro, ensanchando los límites que ofrecía, Ángel dio luego a luz Libro de los ibones y hace ahora lo propio con Arar.

En Arar, Ángel Gracia explora nuevas zonas de la serenidad. El libro es una sosegada y, finalmente, feliz contemplación. Quien habla a través del yo poético, se encuentra ante el prodigio y el misterio de la vida y los contempla con admiración. Arrebatado, pero sereno en la aceptación de una existencia y un destino humano desoladores. Ángel Gracia ha desarrollado un discurso y un tono ligeramente diferentes (más cercanos, más humanos y menos simbólicos) en poemas muy concretos del libro, como en el magnífico “Fuente de los machos”, donde niño y padre pasean y éste último le muestra los misterios del mundo para acabar con una justicia poética del cariz de "el mundo está bien hecho porque lo hizo mi padre" (pág. 31).

Evidentemente, el título del libro, Arar, tiene (además de la obvia) una interpretación metapoética. Remite al hecho de penetrar más allá de la superficie de las cosas, de dejar un rastro, de inscribir signos. Arar, al fin y al cabo, es escribir. Se dice en el poema que abre el libro y se titula “Ningún lugar”: "Se trata de abrir un espacio / entre la palabra y el silencio, / y de permanecer allí, a la escucha". Siendo una declaración de intenciones, un modus operandi, podría funcionar a modo de poética inaugural. Así, este “ningún lugar” no es solamente el erial, el terreno sin cultivar ni labrar, sino también el espacio de la página en blanco, el no-poema, el silencio primigenio que el autor trata de abrir para que la palabra germine en poema.

Arar es un libro en el que la voz se funde (se confunde, cabría mejor decir) con el elemento de la tierra en su sentido más amplio. Tierra como ser vivo, como claustro maternal y como urna cineraria a la vez. Tierra como principio y fin de todo. A este respecto, he recordado unos versos de Anise Koltz de su libro Cantos de rechazo. A menudo suele citarse, entre otros, a Paul Celan como lectura e influencia primordial en Ángel Gracia, cuando yo veo incluso más cercano el mundo poético de Koltz.

Dice el poema de Anise Koltz: “Me he estremecido / al marcar la tierra / con mis rasgos // También ella / la tierra / se ha estremecido”

Aunque los versos sean de Anise Koltz, ese fundirse o confundirse con la tierra, con la naturaleza, con el paisaje natural para terminar siendo paisaje interior (paisaje del espíritu), es una de las constantes en la poesía de Ángel.

En Arar, continuando con la dinámica de sus libros anteriores, los poemas se fragmentan en sensaciones muy medidas, en esquirlas emocionales de largas ondas expansivas. La mirada está sometida a un núcleo obsesivo que la absorbe y la dirige de forma centrípeta hacia una celebración de la vida y una comunión con el mundo.

Se trata de una escritura poética que tiene mucho de orfebrería nada recargada, significativamente concentrada, que quizás no advierta por primera vez quien lea un poema suelto de Ángel Gracia, pero que se impone en la lectura conjunta de la obra poética desde Valhondo.

Para Ángel Gracia, la experiencia de la escritura intensifica su vida y vive esa intensificación como una forma de placer. Esta intensificación y este placer son independientes de la significación, puesto que la poesía fundamentada en el sufrimiento también puede generar placer.

Sin embargo, Arar es un libro que, si bien toca temas dolorosos como la muerte, el destino o la desaparición, no cae en el riesgo del patetismo y termina por ser un libro de canto y celebración. Se da en él una concepción emotiva del ser humano como una palpitación universal de la que todos formamos parte.

En la primera parte del libro, que lleva por título “Erial”, las sustancias de la muerte saturan la percepción sensorial y, fermentadas en el cultivo de la palabra, vuelven como materialización de lo sublime, como mito en que se manifiestan juntos la intimidad y el ser de la vida.

En la segunda parte, “Fiemo”, aparecen elementos de escatología, escatología que no debe comprenderse únicamente desde su acepción puramente fisiológica sino desde la filosófico-religiosa, puesto que escatología es también el estado de las cosas últimas del mundo y del hombre, el destino de la humanidad y del universo.

Así, “estiércol”, “fiemo” o “heces” aparecen como materias oscuras e inquietantes que abonan la supervivencia y recrean el ciclo de la vida. En ese lugar mínimo y precario que es el excremento se produce la profunda concentración existencial. Interpretar los residuos, desentrañar las claves de la inercia vital en medio de ellos y preguntarse por su sentido incomprensible son parte de las obsesiones del libro como lo es también penetrar en la materialidad íntima de la palabra.

Aquí la forma de mirar del poeta recuerda la del rayo o del relámpago, elementos éstos que también aparecen reiteradamente a lo largo de los poemas. La mirada entra en contacto con el paisaje y participa de él. Aúna la concentración visual y la extrañeza de la iluminación, como si fuera extrayendo sentido a las tinieblas. Así, las imágenes surgen de la escena como flechas o relámpagos que vienen a clavarse en la mirada del lector.

El libro se despliega en la luz como un árbol despliega sus ramas en el aire. Luz como forma suprema en la transformación de la realidad, paradigma de la vida, del conocimiento.

En ocasiones, la luz torna en alucinación, como en el poema “Scardanelli” (personaje cuya sombra también asomaba en Valhondo) y donde un Hölderlin enfermo del espíritu y perdidas ya las facultades mentales, mantiene aun con todo un íntimo hilo de cordura que lo une al mundo.

Con este tipo de mirada y aliento, Arar se manifiesta como un itinerario a través de la zona de contacto entre lo externo y lo íntimo, entre lo material y lo espiritual. Las cosas más insignificantes dejan de ser escasamente visibles para trascender a la superior categoría de visiones. No en vano, el libro se abre y cierra con dos citas entresacadas de los Proverbios del infierno de William Blake, poeta éste visionario donde los halla: “Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos” y “El gusano perdona al arado que lo corta”. Así que cabría intercalar otra cita del mismo Blake y sustituir los sustantivos simbólicos por otros más acordes a la obra de Ángel para explicar esto que quiero decir sobre la luz, la magnitud del tiempo y la mirada. Cito a Blake, pero serviría también para Ángel Gracia: “El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano”.

Pues bien, ¿qué es la poesía sino el intento de poner delante de los ojos del lector esas “porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano”? Ángel se ha entregado a la tarea de cantar un mundo inefable, infausta tarea de la que sin embargo sale victorioso con este libro, quizás el mejor de su andadura.
JESÚS JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ
Presentación de Arar, de Ángel Gracia
(Ed. Prames, Zaragoza, 2010)
FNAC Plaza España, 20-04-2010


De derecha a izquierda: Chusé Aragüés, Ana Muñoz, Ángel Gracia y yo.

viernes, 9 de abril de 2010

Noches de libros abiertos

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El viernes 16 de abril,
a partir de las 22:00 horas,
en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza,

NOCHES DE LIBROS ABIERTOS

Ronda nocturna
Modera: David Mayor
Participan: Brenda Ascoz, Patricia Esteban Erlés,
Jesús Jiménez Domínguez, Juan Marqués, Ignacio Escuín,
Dolan Mor, Miguel Serrano, Almudena Vidorreta,
Daniel Gascón y Eva Puyó

Al son de la música
Actuación de los grupos: Experimentos in da notte y Louisiana