Selección y traducción de Guadalupe Grande y Juan Carlos Mestre
Aire Nuestro
Manuel Vilas
Alfaguara
El fondo del cielo
Rodrigo Fresán
Mondadori
Archivo expiatorio
Óscar Hahn
Visor
Prólogo de Luis García Montero
Pequeños círculos
Alberto Santamaría
DVD ediciones
XXXV Premio de Poesía Ciudad de Burgos
El libro bipolar
Dolan Mor
Veruela Poesía
XXIII Premio de Poesía Santa Isabel de Aragón
Estancia
Sergio Gaspar
DVD ediciones
Tormenta de uno. Poemas
Mark Strand
Visor
Edición de Dámaso López García
A bote pronto, sin pensarlo tampoco demasiado, estos son los libros que más me han gustado de los leídos este 2009. Aún se me acumulan en la mesa, esperando pacientemente su turno, bastantes títulos de este año por leer: Tanta gente sola (Juan Bonilla), Tal vez la lluvia (Juan Carlos Méndez Guédez), Nocilla Lab (Agustín Fernández Mallo), El fin de semana perdido (José Luis Piquero), Providence (Juan Francisco Ferré) y tantos otros. Seguramente alguno de ellos también se hubiera colado en esta lista. Lista, por otra parte, muy subjetiva y personal y más atenta a las novedades poéticas.
Del éxtasis de XTC al LSD de The Dukes of Stratosphere. En 1985, Partridge, Moulding y los hermanos Gregory deciden aparcar su banda oficial para sumergirse en la psicodelia de finales de los 60 y firmar como Sir John Johns, The Red Curtain, Lord Cornelius Plum y E.I.E.I. Owen un EP (25 o'clock) que revivía el aire lisérgico de The Beatles, The Pretty Things y Jefferson Airplane. En 1987 llegaría en forma de LP Psonic Psunspot.
"The Mole from the Ministry" no esconde el legado beatle. De hecho, el clip recuerda mucho a "I'm the walrus", pero también a "Arnold Layne" de Pink Floyd. Eso sí, Partridge y compañía jamás sospecharon que aquel juguete psicotrópico tendría más éxito que sus anteriores discos como XTC. The Dukes of Stratosphere: un dulce anacronismo en el panorama de los años ochenta.
Los poetas son sepultureros que entierran palabras y se contentan con algunas migajas del diccionario. Criaturas frugales, no admiten que las palabras brillen como luces de navíos contempladas desde la playa blanca de la página, desde la playa trivial de la vida. Les exigen que sean sumisas como las fieras domadas de un circo o que lleven por traje el hábito de los franciscanos. Pero en la noche helada que las constelaciones arrastra las palabras desterradas se levantan de sus tumbas y, en el espacio reservado a las fulguraciones perpetuas, componen el gran poema del universo.
El poema pertenece a La aldea de sal (Calambur, Madrid, 2009) y la traducción es de Guadalupe Grande y Juan Carlos Mestre.
La llave es lo que deforma la casa, obra de Miguel Ángel Gil Andaluz
Miguel Ángel Gil Andaluz (Barcelona, 1966) es a la escultura y a la cerámica lo que Chema Madoz es a la fotografía. Sus universos son muy paralelos. Gil Andaluz suele llamar cerámica poética a sus "artefactos" y asoma en muchos de ellos una crítica social y de denuncia muy contemporáneas.
The devil and Daniel Johnston es uno de los documentales musicales que más me han llamado la atención y emocionado en los últimos años. El loco incomprensible y el genio incomprendido caminan juntos de la mano en la figura de un adolescente maniaco-depresivo con trastornos bipolares, Danny Johnston, cuyos mayores sueños son la música y los cómics. No cesará en el empeño de salir en la MTV y conseguir la fama, aunque para ello tenga que vender el alma al diablo. Éste y otros personajes de su imaginario demente (como el Capitán America o Casper el fantasma amistoso) configuran su propio mundo. The devil and Daniel Johnston es una historia de ilusiones y de locura, de anhelos y amores insatisfechos, abordada con un tacto humano exquisito. Una delicia de película.
De izquierda a derecha: Miguel Serrano Larraz, Miguel Ángel Ortiz Albero,
Nacho Tajahuerce, Carmen Ruiz Fleta y yo. Pintura de Brenda Ascoz.
BURNED CHILDREN OF OREGON
(Un relato de Miguel Serrano Larraz)
Decidimos irnos a cenar para celebrarlo. Nos pusimos todos muy contentos, menos el Ángel, que quería madrugar para llevar a su madre al médico. Lo convencimos con argumentos irrebatibles: nos moderaríamos, beberíamos agua mineral, volveríamos pronto a casa.
Además, el tiempo de la cena lo tenía que perder de cualquier forma.
Accedió a acompañarnos, un poco a regañadientes. Nos dirigimos hacia la Peña cantando, y subimos los escalones de dos en dos. En la Peña, aunque nosotros no lo sabíamos, habían preparado una fiesta. Pedimos vino para todos, nos quitamos los abrigos, brindamos. Después comenzaron las actuaciones. Miguel Ángel leyó un poema de Miguel, Miguel representó un collage de Miguel Ángel (haciendo a la vez el papel de Muerte y el de Mujer Hermosa), Vicente introdujo su nuevo número musical, Nacho lo filmó todo para poder demostrarlo, Pedro cerró las esferas y selló el pacto con el salto del tigre. Comimos sopa de langostino, espárragos rellenos de bogavante, jamón de York pasado por la sartén y un cubo de pastel de la casa. En algún momento nos pareció oportuno ir a ver a Manolo para que nos contara unos chistes, pero el Ángel se negó a acompañarnos. Tengo que levantarme pronto para presentar la declaración de la renta, dijo. Tuvimos que agarrarlo por los sobacos para que no huyera, y lo arrastramos a casa de Manolo, donde lo obligamos a beberse dos morteros. Cuando por fin logró desatarse, no hizo falta más violencia. Él mismo pidió la tercera ronda de morteros, la cuarta, la quinta. Qué felices éramos.
Se apagaron las luces y no quedaba más remedio que marcharse. Hicimos las deliberaciones y creímos que lo mejor era acercarnos a ver a Sergio y a Ana. El Ángel se resistió. Mañana tengo que arreglar un enchufe, dijo. Tengo que buscar trabajo. Tengo que hacer la colada. La última, le dijimos, sólo la última, y vino. En el camino jugamos a fútbol con una bolsa de plástico, Nachó se subió a un sofá. Sergio saltó de alegría al vernos entrar, Ana se había puesto el disfraz de china y los cubitos de hielo. Descorchamos el champán. Fue entonces cuando el Ángel se puso a insultar desde el balcón a la gente que pasaba por la calle, y todos reímos. Algunos transeúntes se indignaban, pero otros preguntaban si podían subir y se unían a la fiesta. Subieron dos arquitectos, un capitán de barco, un grupo de abogadas que celebraba la despedida de soltera de una de ellas. El Ángel los insultó a todos, rigurosamente. Poco después comenzó el incendio. Alguien ha dicho que hubo un único foco, en la pierna izquierda, pero yo sé que no es cierto, que ardió todo a la vez: las dos piernas, los brazos, el pecho, los dientes. El Ángel se iluminó en apenas unos segundos, con su copa de champán en la mano, detenido, y no gritaba. Las llamas alcanzaron el techo, rojas y azules, y nosotros lo vimos consumirse. Lo perdimos, pero fue hermoso verlo arder, todos a su alrededor, conteniendo la respiración mientras él se quemaba, se quemaba, se quemaba.
Un verdadero icono. Un gran provocador capaz de espetarle en directo y en televisión "Quiero follar contigo" a una remilgada Whitney Houston. Un gamberro capaz de poner pedos como única letra a un reggae ("Evguénie Sokolov"). Un seductor. Un bebedor. Un fumador empedernido: "Mi vida es un triángulo de alcohol, Gitanes y mujeres", afirmaba él.
Pero, sobre todo, Gainsbourg el gran compositor de canciones que marcaron una época. Y no sólo en lo musical. ¿Por qué no están traducidas las letras de sus canciones en España de una manera decente? Sin duda porque es tarea imposible. Serge era un letrista que jugaba con la sonoridad y las onomatopeyas de las palabras, con el doble (triple) sentido de las frases.
Hoy rescato de su discografía "Ne dis rien", haciendo pareja con Anna Karina. Pero, sin duda, Gainsbourg se hizo mundialmente conocido por "jadear obscenamente" junto a Jane Birkin en "Je t'aime... moi non plus". La prensa, naturalmente, conjeturó que Serge y Jane habían grabado un acto sexual en directo con una grabadora oculta bajo la cama. Serge respondió: "Menos mal que no fue así, si no nos habría salido un elepé".
La vida de Lucien Ginsgurg (aka Serge Gainsbourg) se lleva a las pantallas de la mano del dibujante de comic Joann Sfar. Eric Elmosnino será Gainsbourg, Lucy Gordon interpretará a Jane Birkin y Laetitia Casta a Brigitt Bardot. Espero que este biopic llegue a estrenarse en España.