domingo, 22 de noviembre de 2009
Cuatro años
viernes, 20 de noviembre de 2009
"Ne dis rien", una canción de Serge Gainsbourg
SERGE GAINSBOURG/ANNA KARINA - ne dis rien
Un verdadero icono. Un gran provocador capaz de espetarle en directo y en televisión "Quiero follar contigo" a una remilgada Whitney Houston. Un gamberro capaz de poner pedos como única letra a un reggae ("Evguénie Sokolov"). Un seductor. Un bebedor. Un fumador empedernido: "Mi vida es un triángulo de alcohol, Gitanes y mujeres", afirmaba él.
Pero, sobre todo, Gainsbourg el gran compositor de canciones que marcaron una época. Y no sólo en lo musical. ¿Por qué no están traducidas las letras de sus canciones en España de una manera decente? Sin duda porque es tarea imposible. Serge era un letrista que jugaba con la sonoridad y las onomatopeyas de las palabras, con el doble (triple) sentido de las frases.
Hoy rescato de su discografía "Ne dis rien", haciendo pareja con Anna Karina. Pero, sin duda, Gainsbourg se hizo mundialmente conocido por "jadear obscenamente" junto a Jane Birkin en "Je t'aime... moi non plus". La prensa, naturalmente, conjeturó que Serge y Jane habían grabado un acto sexual en directo con una grabadora oculta bajo la cama. Serge respondió: "Menos mal que no fue así, si no nos habría salido un elepé".
lunes, 16 de noviembre de 2009
Un poema de Gabriel Ferrater

SI PUEDO
Alguna cosa ha entrado
en un poema que sé
que he de escribir, y no sé
cuándo, cómo o qué
querrá decir. Si puedo
lo encaminaré a ti.
Que hable de tus cabellos,
de la escama de sol
que tiembla en esta uña.
Pero acaso no siempre
tenga del todo en cuenta
lo que ahora veo en ti.
He oído el ruido oscuro
de algo que se me cae
a un pozo. Cuando flote,
¿sabré reconocer
que viene de este instante?
Temeroso de envejecer, Ferrater había fijado como límite de su vida los cincuenta años. Lo cumplió. Tres semanas antes de cumplir esa fecha, ingiere barbitúricos y se ata una bolsa de plástico alrededor de la cabeza.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Fundido en portugués
Luís Parrado y Diogo Vaz Pinto, poetas y artífices de la revista literaria "Criatura", durante varios meses han traducido a la lengua de Pessoa muchos de mis poemas de Fundido en negro. Han realizado un trabajo magnífico y, desde aquí, les doy las gracias. Me gusta cómo quedan mis poemas en portugués. El portugués es la lengua de la saudade, de la melancolía (esa alegría, autocomplaciente y mesurada, de estar triste). Menos mal que nos queda Portugal. En las retinas de la memoria. Y en el corazón, claro.No me resisto a mostrar uno de los poemas traducidos por Diogo Vaz Pinto, que presumiblemente aparecerá en diciembre en el nº 4 de la lisboeta revista "Criatura":
O LAMENTO DE QU YUAN
Confusão é uma palavra que inventámos
para uma ordem que não se entende.
Henry Miller
Sopraste nas minhas feridas e estas despegaram-se de mim.
Estendidas no vento, circulando por vales e verões,
ainda ternas, foram aderindo à casca de uma árvore,
pousaram sobre o lago, abriram veias noutros corpos.
Acamado, hoje o mundo na sua língua diz mal de nós:
o bosque perde pássaros, a água foge da água
e a manhã é uma mula carregando sacos rotos.
E assim, cada coisa é uma hemorragia, cada coisa está fora
de cada coisa, é todas as outras menos ela mesma.
Mulher que velas os amotinados limites do meu corpo:
Nunca apagues com a tua boca a boca de um mistério.
A verdade é uma fenda que abre uma rota direita ao abismo.
A contradição um país secreto de que sempre se regressa
EL LAMENTO DE QU YUAN
Soplaste en mis heridas y éstas se despegaron de mí.
Acostadas en el viento, rodando por valles y veranos,
tiernas aún, fueron a adherirse a la corteza de un árbol,
se posaron en el lago, echaron venas en otros cuerpos.
Encamado, hoy el mundo en su lengua nos maldice:
el bosque pierde pájaros, el agua escapa del agua
y el mañana es una mula que carga con sacos rotos.
Y así, cada cosa es una hemorragia, cada cosa está fuera
de cada cosa, es todas las demás menos ella misma.
Mujer que velas los amotinados límites de mi cuerpo:
Nunca borres con tu boca la boca de un misterio.
La verdad es una grieta que abre una ruta hacia el abismo.
La contradicción un país secreto del que siempre se regresa
con un beso en la espalda y una puñalada en los labios.
lunes, 9 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
domingo, 1 de noviembre de 2009
"Ave, Lúcifer", una canción de Os Mutantes
Armando, Sérgio y Rita formaron en 1966, y en Sao Paulo, la banda Os Mutantes. Al principio tuvieron un éxito limitado en su país, pero voces como las de Kurt Cobain, Beck, David Byrne y Kevin Barnes (vocalista de Of Montreal) se encargaron más tarde de reivindicar este legado de tropicalismo, psicodelia y rock progresivo que ha terminado por convertirles en una banda de referencia a nivel mundial.martes, 27 de octubre de 2009
La antena
El film resulta fascinante desde el punto de vista visual. Por exigencias del guión, es una película muda en blanco y negro, con influencias y referencias al cómic de la factoría DC, al cine de Fritz Lang y del expresionismo alemán, al Alphaville de Godard, al surrealismo francés e incluso al primer Jean Pierre Jeunet. Tiene una estética retrofuturista inquietante y hace un uso muy original y dinámico de las tipografías en los subtítulos.
En cuanto al contenido, La antena es una fábula, una alegoría acerca de la libertad de expresión y del poder de los medios de comunicación. La historia nos muestra una ciudad entera que ha quedado sin voz y que vive bajo un largo y crudo invierno. El malvado Sr. TV, dueño absoluto de una extensa cadena de productos bajo su sello personal, lleva adelante un siniestro plan secreto para someter eternamente a cada una de las almas que habitan este lugar.
domingo, 25 de octubre de 2009
Un poema de Charles Simic

Meterme en una piedra
Por fuera la piedra es una adivinanza:
He visto salir chispas
Charles Simic nació el 9 de mayo de 1938 en Belgrado, Yugoslavia. En 1953 emigró de su país con su madre y hermano para reunirse con su padre en los Estados Unidos. Vivieron en Chicago y los alrededores hasta 1958.
En 1961 fue reclutado por el ejército estadounidense y en 1966 recibió su grado de Bachelor en la Universidad de Nueva York. Al año siguiente se publicó su primera colección completa de poemas, What the Grass Says. Desde entonces ha publicado más de 60 libros en los Estados Unidos y en el exterior. Entre ellos, Jackstraws (Harcourt Brace, 1999), fue nominado como Libro Notable del Año por el New York Times; Walking the Black Cat (Harcourt Brace, 1996), fue finalista del National Book Award en poesía. Le siguen A Wedding in Hell (1994); Hotel Insomnia (1992); The World Doesn't End: Prose Poems (1990), por el cual recibió el Premio Pulitzer en Poesía; Selected Poems: 1963-1983 (1990); y Unending Blues (1986).
miércoles, 21 de octubre de 2009
Adelantarse al destino
“Por mucho que madrugues, tu destino siempre se levanta una hora antes que tú”. Podría ser una cita extraída del western Dos hombres y un destino. O del Oedipus Rex de Sófocles o de cualquier otra tragedia griega, pero no. Según parece, es un proverbio africano; lo cual no es de extrañar visto que el destino del continente negro con frecuencia ha sido (y es) un negro destino.Sin embargo, desde que una mañana Nietzsche anunciara la muerte de Dios y avisara a los forenses, aquí en Occidente hemos dejado de creer a pies juntillas en eso del destino. Nos atrevemos a dudar de que éste pueda estar escrito (¿por quién? ¿en qué idioma?) en las estrellas, en la palma de una mano o en los posos del té. El destino, ese cara o cruz que decidían los dioses ancestrales en las alturas, es algo que ya sólo hallamos impreso en los billetes de avión o de tren, en los letreros de las terminales de la estación o del aeropuerto.
Sin embargo, hoy no dejo de pensar en el refrán africano y en el destino. En cómo éste parece ser que se levanta por las mañanas más temprano que cualquier hijo de vecino, habida cuenta del trabajo a destajo que siempre tiene y las citas a las que ineludiblemente debe acudir.
El destino es, como se suele decir, un tío plasta, el eterno pesado de turno. Apenas llegas a los sitios, ya te está aguardando con cara de pocos amigos. Siempre tiene algo para ti: bueno o malo. Casi siempre malo. Porque al destino que nos depara cosas amables o dichosas lo llamamos la mayoría de las veces suerte y otras, las menos, justicia. Pero esto no siempre es así. Tenía un amigo en el instituto, mal estudiante, que minutos antes de comenzar un examen siempre deseaba: “Que Dios reparta suerte, que como reparta justicia…”. Así de negro debía levantarse su destino aquellas mañanas.
Como Schopenhauer, soy un poco de los que piensan que “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos.” Para los que juegan en la liga de los redomados pesimistas y creen a pies juntillas en el destino ineludible, me imagino que éste les parecerá un defensa central imposible de driblar. Prueba a esquivarlo, a darle esquinazo y te pasará aquello que decía el poeta Jean de la Fontaine, que "a menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo." Tampoco podrás anticiparte a él porque, como ya hemos visto, “tu destino siempre se levanta una hora antes que tú.”
La madrugada del próximo 25 de octubre, ya entrado el domingo, Europa tiene previsto su cambio habitual de horario en invierno. Retrasaremos los relojes, como de costumbre en estas fechas, una hora. Es decir, a las 3:00 a.m. serán las 2:00 a.m.
Me pregunto qué ocurriría si, en el trasiego festivo y habitual de los sábados por la noche, después de unas copas de más, a mi destino (el mío propio) se le olvidara retrasar una hora todos sus relojes, incluido el despertador. Si errar es de humanos, ¿por qué no habría de errar también mi destino humano?
A la mañana siguiente nos levantaríamos los dos (mi destino y yo) a la par, sincronizados. Ignorante del cambio de hora, mi destino mudaría en desatino. Por una vez no lo encontraría esperándome desde hace una hora bien larga, emboscado en todos los sitios: en la panadería, en el quiosco, en la oficina, en la parada del bus, a la vuelta de una curva cerrada, en la sala de espera de un hospital, dentro del buzón... Quién sabe si, apretando yo el paso, incluso me adelantaría a él. En ese caso podría ver a mi propio destino caminar contrariado hacia mí. Sería yo el destino de mi propio destino.
Qué loca felicidad, qué extraña libertad: preceder despreocupado siempre al destino o, ya puestos a fabular, vivir sin él.

